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26 de noviembre de 2018

Fly Bondi, la aerolínea amarilla

En coincidencia con las declaraciones del presidente de Aerolíneas sobre su posible quiebra, apareció una profusa campaña publicitaria en las calles de Buenos Aires en las que Flybondi llama a los legisladores a bajar el gasto público contratando a la low cost para sus viajes. 

Sin embargo, estos buenos muchachos no pensaron en ahorrar cuando el Estado puso 30 millones de pesos para acondicionar las salas de embarque de la base militar de El Palomar, sin contar los costos adicionales en equipos de control de tráfico para la torre, que no los poseía. Tampoco pensó en el “ahorro” cuando se establecieron las exenciones impositivas que recibe de la provincia de Córdoba y la ciudad de Bariloche. 

Lo que si es cierto es que la empresa del ex jefe de Gabinete Mario Quintana, tiene a los trabajadores más baratos del mercado y los somete a todo tipo de humillaciones, como obligar a los pilotos a cumplir tareas de mantenimiento. Recientemente despidieron a una azafata por el pecado de afiliarse al gremio que las representa. Sucede que Flybondi impulsa un sindicato low cost, formado por jefes y alcahuetes para legalizar la violación de los convenios vigentes en la actualidad. Ante la pregunta de un usuario en las redes sociales acerca de si en la empresa también habría paro este lunes, el administrador –jocoso– contestó “Parar? Me arruga la ropa”.

Apoyemos a los trabajadores de Flybondi y de todas las low cost para que se respeten los convenios vigentes en la actividad.

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