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31 de agosto de 2006 | #961

Parmalat: Se reabrió el conflicto

Taselli ni siquiera respetó el convenio de crisis que había logrado imponer en las plantas de Pilar y Chascomús. Al ir a cobrar sus sueldos a los cajeros, los trabajadores constataron que la patronal no había incluido los adicionales. Esto representa un recorte de por lo menos el 20 por ciento de los sueldos y en ciertos sectores aún una cifra superior. Si esto es para los que continuaran desempeñando sus funciones, lo más probable es que los suspendidos (a los que se le prometió el 70 por ciento de lo que perciben los que quedan en actividad,) terminen cobrando con suerte un 50 por ciento.

Esto despertó la indignación general. El Consejo nacional de Atilra, que fue el que fogoneó este acuerdo ruinoso, no tuvo más remedio que tomar una iniciativa de movilización. Los trabajadores de Parmalat, nuevamente, ganaron las calles. En la movida estuvieron presentes, esta vez, los compañeros tanto de Chascomús como de Pilar. Esta unidad no se producía desde bastante tiempo atrás, en especial desde que tuvo lugar el gran corte que se realizó de la ruta 2. Un sector de trabajadores hizo un escrache a Taselli frente a sus oficinas durante varias horas, mientras otro sector se concentró en la estación Constitución, permitiendo, en señal de protesta, hacer pasar gratis al público por los molinetes.

Se reabrió el conflicto. Naturalmente, la burocracia, como lo vino haciendo hasta ahora, está procurando que la patronal les tire algún hueso para poner paños fríos al conflicto.

El nuevo fiasco prueba que no hay ninguna garantía de lo que se pacte con Taselli, ni siquiera estos acuerdos ruinosos. La violación actual es una antesala de nuevas violaciones hasta que este conocido vaciador termine por desmantelar del todo a la fábrica. Llamamos a exigir el pago íntegro de los salarios, sin recortes y al mismo tiempo abrir una discusión sobre el porvenir de la lucha. Impidamos el cierre de Parmalat. Exijamos al Estado a que la reactive bajo control de los trabajadores.

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