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25 de enero de 2007 | #979

El Bauen no debe apoyar a Telerman

La cooperativa de trabajo del Hotel Bauen acaba de decidir su apoyo a la candidatura de Jorge Telerman para jefe de gobierno. Sus impulsores justifican esta determinación en que Telerman “protegió la permanencia de los trabajadores del hotel frente a la ofensiva del macrismo”. ¿En qué consistió el “paraguas” telermista sobre el Bauen?
 
En diciembre de 2005, la legislatura de la Ciudad votó la ley del macrista Morando, que conformaba una “comisión mixta” entre los trabajadores y la patronal del hotel para la “entrega de los bienes a sus titulares, libres de ocupantes”, o sea, la restitución a sus vaciadores. La ley fue votada a las cuatro de la mañana de una sesión bochornosa, luego de que los trabajadores fueran desalojados con gases del recinto. A la formación del quórum y a los “consensos” previos a la ley, contribuyeron activamente el bloque kirchnerista que encabezaban Diego Kravetz y Alberto Fernández, hoy sostenedores de la candidatura de Filmus.
 
Telerman contra el Bauen
 
¿Cuál fue la actitud de Telerman frente a esta ley? Sencillamente, promulgarla, a pesar de las movilizaciones de los trabajadores del Bauen que reclamaron —junto a la izquierda y al movimiento piquetero— que fuera vetada. Telerman, de acuerdo a sus propias palabras, privilegió “la convivencia con la Legislatura”, o sea, con el macrismo. Luego de la promulgación de la ley por el hombre que, según los dirigentes de la cooperativa, “protege” a los trabajadores, Telerman les ofreció la alternativa de un proyecto de ley que sólo congela los plazos de la ley macrista, no altera su esencia, y que, en definitiva, hasta hoy tampoco fue votada. De la expropiación del Bauen en beneficio de los trabajadores, ni hablar...
 
Mientras tanto, el Gobierno de la Ciudad mantiene al conjunto de las fábricas recuperadas de la Capital en el limbo. Aunque hay una ley de ‘expropiación’ (agreguemos que indemniza a los propietarios y que obliga a los trabajadores a restituir el pago al Estado), el gobierno no ha puesto los recursos necesarios para transferir definitivamente la propiedad a los trabajadores, ni nada indica que vaya a hacerlo. En resumen, Telerman no ‘protege’ a nadie fuera del círculo de los empresarios del espectáculo y del turismo y de las constructoras e inmobiliarias de Puerto Madero.
 
Llama la atención que los compañeros del Bauen digan que su apoyo a Telerman obedece a la necesidad de oponerse a Macri o al candidato que él designe, cuando todo el mundo sabe que hay otros candidatos que se oponen a Telerman: el de Kirchner, que tiene su propio candidato, Filmus, o, para mencionar otro, el que designe Carrió. O sea que la decisión del Bauen es una toma de posición, fundamentalmente, dentro de la lucha interna del oficialismo y del centroizquierdismo. La mención a Macri y la ‘protección’ de Telerman no cuentan para nada, son un pretexto para un posicionamiento político que no tiene nada que ver con los intereses de los trabajadores.
 
El interés de conjunto
 
De cualquier modo, el cuestionamiento que suscita la decisión del Bauen no está ocasionada solamente por el pretexto de la ‘protección’ de Telerman. El interés es otro. ¿Es admisible que un determinado grupo de trabajadores apoye a un candidato que sirve a los grandes capitalistas y perjudica a las mayorías populares en materia de vivienda, desalojos, alquileres, salud, educación, transporte, medio ambiente y esparcimiento, solamente porque ese candidato capitalista promete satisfacer una reivindicación de ese sector de trabajadores, o ni siquiera esto, sino evitar la aplicación de una ley que los perjudica?
 
Es claro que no; por de pronto porque ningún ‘avance’ parcial, si lo hubiere, justifica una entrega de conjunto de los intereses populares. Cualquiera sabe, por otra parte, que las ‘promesas’ de los políticos patronales se las lleva el viento. En este caso, además, Telerman les miente a los trabajadores del Bauen a sabiendas, porque ni siquiera depende de él el cumplimiento de sus propias promesas, si es que las hizo, porque no se conocen públicamente, y este ocultamiento o sigilo no es para nada casual. Concretamente: Telerman no tendrá mayoría legislativa, es decir que no podrá imponer o modificar nada; de otro lado, si incumple la ley vigente que él promulgó es pasivo de un juicio político. Creemos firmemente que los compañeros del Bauen deben rever la decisión: la defensa del hotel recuperado depende exclusivamente de la unidad clasista de la cooperativa.
 
Igual que Moyano y De Gennaro
 
Hay otra cosa muy importante. Desde el punto de vista del contenido y de su método político, la decisión del Bauen de apoyar a Telerman no se diferencia en nada de las decisiones de Moyano y del conjunto de la burocracia sindical de apoyar a Menem, luego a De la Rúa y más tarde a Rodríguez Saá, a Duhalde y a Kirchner; o de las decisiones de De Gennaro de apoyar igualmente a Menem, luego a De la Rúa y ahora al banquero Heller o definitivamente a Filmus. Este método político convierte a los trabajadores en simples títeres de los políticos patronales, aunque siempre ha servido para privilegiar y hasta enriquecer a la burocracia sindical. El mantenimiento de la decisión del Bauen importa, por lo tanto, un gran retroceso político para el conjunto del movimiento obrero que ha luchado en los últimos años para superar a la burocracia en las organizaciones sindicales y, con ello, la subordinación de ellas a las patronales y al Estado.
 
Hay un tercer asunto fundamental. En el Bauen militan tendencias vinculadas a agrupaciones o corrientes combativas de la CTA y al Movimiento Intersindical Clasista. Esas agrupaciones y el MIC deberían pronunciarse en oposición a la decisión del Bauen de apoyar a Telerman y deberían reclamar a los compañeros del Bauen que modifiquen esa posición. En esta oportunidad, no hacerlo equivale, si no a un acuerdo, sí a una complicidad política, lo cual es lo mismo. En lugar de esto, deberíamos, todos, con un espíritu militante fraternal, llamar a la cooperativa a que reflexione sobre el alcance negativo de sus decisión. Pero adoptar una posición neta y clara, supone un desafío para esas agrupaciones y para el MIC: abandonar el principio del neutralismo político, que acepta la posibilidad de un trabajo de construcción permanente de una alternativa con la burocracia, con la convivencia de posiciones pro-burocráticas o pro-patronales. Desde nuestro lado, nos ponemos incondicionalmente al servicio de una campaña para persuadir a los compañeros del Bauen a que modifiquen su posición.
 
Alternativa obrera y socialista
 
Ultimo. Es necesaria la crítica al apoyo a Telerman, pero no es suficiente. La decisión del Bauen pone de manifiesto que la clase obrera no puede ser indiferente a un planteo político propio, porque en tal caso se lo termina imponiendo su enemigo de clase. No solamente no debemos apoyar a ningún Telerman: debemos estructurar un planteo y una alternativa política propia. Desde el Partido Obrero nos vamos a empeñar para vincular el planteo para que la cooperativa del Bauen no apoye a Telerman con el planteo de que todas las organizaciones y partidos que se referencian en la clase obrera impulsemos el objetivo de presentar una alternativa política obrera y socialista.

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