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6 de diciembre de 2018 | #1531

Chubut: la crisis del petróleo y los petroleros

César Herrera, presidente de la UCR de Chubut, dijo en una radio que el gobernador “Mariano Arcioni no hizo nada y se le acomodaron solas las cuentas”. Tuvo razón: en marzo de este año, el gobernador fue a “rogarle” al gobierno nacional un salvataje para la situación de colapso financiero que sufría la provincia y Macri le cerró las puertas. De allí el pago escalonado a los estatales y docentes (que aún continúa en dos tramos) y la rebelión de docentes y estatales que enfrentó.

Pero, a mediados de año, la suba simultánea del dólar y el precio internacional del petróleo (que superó los 86 dólares) generaron un aumento de las regalías y un esporádico respiro a las cuentas provinciales.

La “petro-dependencia” de Chubut es total y alrededor de la industria petrolera se teje un complejo mapa de acuerdos y choques entre los partidos patronales, la poderosa burocracia sindical del “Loma” Avila (Petrolero Privados) y las operadoras, fundamentalmente YPF, Panamerican Energy (PAE) y Tecpetrol (Techint).

La crisis que se avecina

Ahora, al gobierno de Arcioni se le dieron vuelta los números: el precio internacional del crudo asiste a la caída más acelerada de los últimos 34 años, colocándose en poco más de 58 dólares a finales de noviembre.

El Presupuesto de Chubut 2019, que se acaba de conocer, está compuesto en más de un tercio por “expectativas” de regalías petroleras, de 65 a 70 dólares el barril. Y la mitad de esos ingresos (20 mil millones de pesos) irían al pago de la deuda externa, contraída por el kirchnerista Martín Buzzi, el fallecido Das Neves y el actual gobierno.

El éxito del plan económico de Arcioni está atado, en gran parte, al futuro de una industria discutida en las cumbres de las potencias imperialistas.

En el municipio petrolero por excelencia, Comodoro Rivadavia, dos tercios de la obra pública que se realizará en 2019 se financiará con las regalías hidrocarburíferas. Una de las claves de la fortaleza económica de Comodoro (recientemente calificado por una consultora británica como el municipio con “las mejores finanzas del país”) es el ingreso extraordinario pactado con PAE, del 1% de su facturación, migajas para la petrolera que opera Cerro Dragón, el mayor yacimiento de crudo convencional del país.

El rol de la burocracia del “Loma” Avila

En recientes declaraciones radiales, Jorge el “Loma Avila”, secretario general del Sindicato del Petróleo y Gas Privado de Chubut, sostuvo que “si se mantiene la caída del precio, se van a paralizar inversiones”. Abre el paraguas ante posibles despidos el año próximo, en una industria que ya tiene 800 trabajadores suspendidos. Avila participará junto a otros dirigentes gremiales como Lludgar (Petroleros Jerárquicos) de un cónclave en Buenos Aires con las operadoras nacionales para discutir cómo vendrá la mano en 2019. Además, durante este año, han firmado una adenda al convenio colectivo de trabajo (que “aún no se ha concretado en ningún lado”) que es el preludio de la aplicación del “modelo Vaca Muerta” en Chubut, lo cual significa un brutal ataque al derecho a huelga.

La defensa de los puestos de trabajo y del convenio colectivo requiere romper el blindaje de la burocracia sindical. Ningún despido ni suspensión, reparto de las horas de trabajo. Por un congreso de delegados de base de todos los sindicatos de la provincia para luchar por el no pago de la deuda externa usuaria y la nacionalización de los recursos naturales bajo control obrero.

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