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11 de diciembre de 2018

Balance de la paritaria y de un año de luchas del Astillero Río Santiago

ATE Ensenada cerró la paritaria del Astillero Río Santiago (ARS) después de un año de congelamiento salarial y de las amenazas de Macri y de Vidal de despidos masivos, desguace o cierre. 

La “oferta mejorada” se votó en una asamblea minoritaria, previa moción de orden de la conducción blanca para pasar a votar directamente sin debate previo. El trámite exprés (que tomó por sorpresa a la mayoría de los trabajadores presentes) contrastó con la Asamblea General anterior, en la cual se rechazó masivamente y con un amplio debate una oferta similar -este rechazo, del cual dio cuenta Prensa Obrera, había sido preparado con el aval de los sectores más grandes de la fábrica. Entre una y otra asamblea hubo un deliberado operativo de desgaste por parte de la dirección de ATE Ensenada para hacer pasar esta “nueva propuesta”.

La propuesta de Vidal

El acuerdo paritario consiste básicamente en una combinación de sumas fijas y bono de fin de año por única vez. Una suma fija remunerativa no bonificable en noviembre de 4.105 pesos, a cobrar a mediados de diciembre, y otra suma fija en las mismas condiciones de 9.256 pesos en diciembre para todos los trabajadores de convenio. Ambas sumas eran parte de la oferta anterior. La novedad es un 15% al básico y el cobro del bono de 7000 pesos que Vidal fijó por decreto para los estatales y docentes.

Haciendo números, para los ayudantes (una minoría del ARS) el incremento llega a un 33 y 32% por todo concepto, mientras que para las categorías de medio oficial y oficial el aumento de bolsillo va cayendo en forma decreciente de un 32% al 30% a medida que aumenta la antigüedad. Para los oficiales especializados -que son una parte muy numerosa de la fábrica- el promedio está en el 29% y para los maestros se ubica entre el 27 y 25%, también en porcentajes decreciente según mayor antigüedad. La política de sumas fijas achata el salario, desnaturaliza el convenio colectivo y castiga a los trabajadores que tienen una mayor calificación y años de trabajo.

Con esta paritaria, frente a una inflación  del 47/48%, los sueldos en el Astillero perdieron en el año entre 18 y 21 puntos. Queda pendiente para la “mesa de concertación” volver a tratar la mala liquidación de vacaciones y la sustracción del premio por eficiencia, que es una quita y pérdida salarial que se viene arrastrando desde hace varios meses. El gobierno pretende pagar parte del aumento con lo que robaron del salario a lo largo del año y los descuentos.

La paritaria pactada con el gobierno de Vidal incluye un aumento del 20% en seis cuotas para el 2019, que se prorratean desde enero a noviembre con cláusulas de adecuación salarial en julio y de revisión salarial en noviembre. Este acuerdo salarial 2018 y 2019 anticipado es celebrado como un triunfo político por la gobernadora, con la expectativa puesta en poder presionar y aislar a los gremios estatales y docentes que no cerraron aún la paritaria de este año, y como señal y pauta salarial a la baja y en cuotas para el resto de los estatales -a tono con el presupuesto de ajuste. La oferta aprobada en la asamblea exprés del Astillero, incluyendo el bono de 7.000 pesos, es similar a la que fuera rechazada por ATE provincia para los estatales, denunciándola como una propuesta a la baja de la inflación.

Balance de un año de luchas

La paritaria firmada en estas condiciones cierra un año de luchas muy importantes para el Astillero, que retomó un protagonismo determinante en la región. Fueron los plenarios regionales de delegados y las asambleas generales de fábrica las parteras de las distintas instancias de lucha, movilizaciones, cortes y los motores de las ocupaciones de la fábrica y del ministerio de Economía. Las ocupaciones, apoyadas por cientos de trabajadores y jóvenes de la región y que contaron con la participación de cientos de obreros del ARS fueron la respuesta combativa al lock out patronal, al bloqueo de los insumos y al sabotaje descarado a los contratos de trabajo.

Sacudida por la reacción obrera, Vidal promovió un acta de paz social y una mesa de concertación con la presencia activa de la Pastoral Social para sacar a los trabajadores de la calle. Esta política de sometimiento del movimiento obrero a la “mediación” desmovilizadora de la Iglesia fue extendida por la burocracia de la CGT y de las centrales a otros sindicatos y movimientos sociales para contener y disolver el reclamo del paro general activo y la huelga general. Su expresión más visible fue la misa-acto de Luján para vaciar las movilizaciones contra el presupuesto de ajuste de Macri y el FMI.

En el Astillero, la “mesa de concertación” y el acta de paz social con el arzobispado platense y la Pastoral social, firmada por la conducción blanca, la Celeste del PCR y la Marrón del PTS, actuaron como presión contra la lucha obrera. Primero dilatando la convocatoria a las Asambleas Generales, que fueron arrancadas desde los sectores en choque con la dirección de ATE Ensenada; luego marginando al ARS de los paros generales de ATE y más tarde aislándolo de las movilizaciones gravitantes contra el presupuesto provincial y contra el G20. Otro tanto ocurrió con el Plenario Regional, que fue postergándose sin fecha -golpeando un punto de apoyo y organización de todo el activismo de la zona que pelea contra el ajuste, los despidos y por el salario.

Para el gobierno el objetivo de “dinamitar” el ARS sigue presente, sobre todo después de la aprobación de un presupuesto provincial que reduce en 400 millones de pesos los fondos para la fábrica y de una nómina recortada de trabajadores que contiene casi 900 puestos de trabajo menos de los que efectivamente hay en el Astillero (2.300 contra 3.200). Sin embargo, Vidal no puede cantar victoria: los trabajadores del ARS vienen de una experiencia extraordinaria de lucha que le ha puesto límites profundos a la ofensiva del gobierno, y que obligó al gobierno a echar lastre posponiendo por ahora la declarada intención de cerrar el astillero estatal.

Parte de esta experiencia es el balance crítico de lo actuado por la conducción de ATE Ensenada y sus aliados que estuvieron siempre por detrás de la reacción de los trabajadores y terminaron vaciando el Plenario Regional de Delegados y las propias asambleas de fábrica. La estrategia de la conducción de ATE Ensenada no difiere de la seguida por otras burocracias opositoras que contienen y frenan la lucha general en nombre del “vote bien en el 2019”. En este plano y pese a las disputas feroces por el aparato, la política de la conducción blanca (apoyada por la verde de ATE Provincia) es convergente con la verde y blanca del Astillero (alianza de la vieja burocracia azul con el kirchnerismo); una convergencia que es crisis porque en el 2019 serán también las elecciones del gremio.

Este 2018 ha sido también el año de la reorganización de la agrupación Tribuna del Astillero (PO) y de su intervención activa en las asambleas y en las luchas y movilizaciones por la defensa del Astillero Río Santiago. Nuestra agrupación se ha refundado sosteniendo y defendiendo la independencia de clase del movimiento obrero de las patronales, la burocracia y la Iglesia. Nos preparamos para un 2019 de luchas y de desarrollo del clasismo en el ARS.

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