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21 de diciembre de 2018

UOM, una paritaria con mucho ruido y pocas nueces

La dirección de Caló y la “paz social” con el gobierno nacional
Por Charo

La UOM cerró la paritaria en un 40% con el cobro del salario de marzo. Es en dos cuotas acumulativas, la primera cuota del 5% que se pagará con los salarios de febrero, y la segunda cuota del 7,27% que se pagará con los salarios de marzo. Con el 18.5% del acuerdo paritario anterior, que luego sumó un 5% por decreto, el acumulado a marzo del 2019 será del 40% ya que las cuotas son acumulativas sobre el porcentaje anterior. El acuerdo incluiría el pago del bono fijado por el gobierno nacional. Un bono no remunerativo de dos cuotas de 2.500 pesos, una de ellas para el año que viene de dudoso cobro, porque las patronales que “no puedan”, podrán presentar “plan de pagos y montos”. El bono es en negro, divisible e interanual, además, podrá ser descontado de cualquier revisión de paritarias. Eso sí, tributa ganancias.

Un sueldo de hambre

Bajo la administración de Antonio Caló, se ha impuesto que el básico ya no importa, puesto que sus reclamos paritarios parten del Ingreso Mínimo Global de Referencia (IMGR), que es un piso salarial para todos los obreros de la UOM. El IMGR tiene incorporado una parte de trabajo a destajo (el presentismo y la producción). Con el último aumento este piso quedará en $19.011. Según cifras del Indec, informados hasta el mes de octubre, para una familia tipo el ingreso mínimo requerido para llegar a cubrir la canasta básica total llegó a ser de $24.241. Teniendo en cuenta que la inflación cerrará 2018 por arriba del 45% anual, el salario de los trabajadores metalúrgicos no solo llegará a marzo del 2019 con una pérdida porcentual, sino que el mismo quedará por debajo de la línea de pobreza.

La paritaria de la paritaria y así van…

De no mediar reaperturas de la negociación salarial, los trabajadores argentinos cerrarán el año con un salario real casi 11% inferior al de 2017, la mayor caída en quince años (El Economista). La variable de ajuste en la colosal crisis económica son los salarios. Mientras el gobierno intenta anclar los salarios, la burocracia sindical va la rastra de las exigencias de los gobiernos de turno. Reabren las negociaciones presionados por los trabajadores, pero permitiendo una terrible pérdida del poder adquisitivo, aceptando el pago en cuotas y una cláusula de revisión que no garantiza los aumentos acordes. Se hace imperiosa la discusión sobre paritarias libres y con cláusula gatillo que obliga a que el aumento sea automático en relación con la inflación. Para esto debemos impulsar un gran Congreso de delegados con mandato.

El paro que nunca fue

El gobierno nacional cerró el pago del bono a cambio de que se levante el paro nacional informado por las centrales en el mes de noviembre. En la primera semana de diciembre, luego de varias reuniones fallidas con la cámara, Caló convocó para el 6 de diciembre un paro nacional. El paro no sólo no fue impulsado mediante las convocatorias a asambleas por fábrica para garantizar su masividad, sino que fue levantado el 5 de diciembre a las 22h a cambio de una nueva reunión. Lo mismo había sucedido en el acuerdo anterior, que la dirección de la UOM cerró a espaldas de los trabajadores.

El gremio viene siendo uno de los más golpeados en el marco del ajuste, solo en 2018 son cerca de 3 mil trabajadores que perdieron sus puestos de trabajo y hay más de 10 mil suspendidos, cifra informada por el gremio y que no incluye los últimos conflictos como el cierre de Metalúrgica Tandil, los despidos en Siam y Metalsa. Desde que asumió este gobierno ya son unos 50 mil los que perdieron sus puestos de trabajo y decenas de fábricas fueron cerradas.

 “El futuro llegó hace rato…”

Mientras Caló tiene como perspectiva esperar al 2019 y “votar bien”, porque como dice “la política se discute cada cuatro años”, avanza en los acuerdos preelectorales.

Tenemos que llevar adelante una gran deliberación, impulsando un congreso de delegados con mandato para desenvolver un verdadero plan de lucha que integre todas las reivindicaciones, para derrotar el plan de guerra que llevan adelante Macri, el FMI y los gobernadores.

Así lo expresan las luchas que se van llevando adelante y en la cual los metalúrgicos también somos protagonistas.

Es necesario un paro de 48 horas con movilización de todos los trabajadores metalúrgicos, impulsado en asambleas por fabrica, para obligar a los empresarios a sentarse a negociar y discutir el adelantamiento de la cláusula gatillo y congelar los despidos por 6 meses.

-Por una salida obrera a esta crisis. En la UOM es necesaria una nueva dirección, por la recuperación de los cuerpos de delegados, las comisiones internas, las seccionales y el sindicato para llevar adelante un programa propio de los trabajadores.

-Reapertura de las paritarias ya!

- ¡Ningún despido! Reparto de las horas de trabajo sin afectar el salario.

-Apertura de los libros de toda empresa que quiera cesantear. Que muestren los balances de los últimos 5 años.

-Ocupación de toda fábrica que despida o cierre.

 

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