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7 de enero de 2019

Se profundiza la lucha de los trabajadores municipales en Mar del Plata

Se profundiza la lucha de los trabajadores municipales en Mar del Plata

Imagen de la asamblea del 4 de enero.

“No va más”. Es habitual escuchar esta expresión de Casino en el juego de la ruleta que hace referencia al momento en que el croupier informa que no se aceptan más apuestas. La suerte no de una persona, sino de la sociedad toda, está en juego y atravesada por una sensación de riesgo e incertidumbre constante producto de la crisis económica, social y política que atraviesan Mar del Plata y Batán. El conflicto entre los trabajadores municipales y el ejecutivo local, que ya lleva más de 20 días luego de interrumpidas las medidas de fuerza impuesta por la conciliación obligatoria y su prórroga; las disputas internas en la coalición Cambiemos entre Arroyo, los concejales radicales y el candidato de Vidal para las próximas elecciones, las querellas de la oposición pejotista/kirchnerista, la judicialización del conflicto y la intervención de la Corte Suprema de la provincia de Buenos Aires; desnudan una crisis del Estado Municipal de General Pueyrredón que, a su turno, iremos viendo en otros distritos y que es expresión del derrumbe de un régimen social y político agotado.

En este cuadro se inscribe la lucha de los trabajadores municipales que se han plantado frente a esta política de guerra al salario y a las condiciones de vida que llevan adelante Arroyo y los gobiernos nacional y provincial en acuerdo con el FMI. Mientras el intendente ataca a los trabajadores queriendo imponer salarios por debajo del costo de vida y reduciendo de facto el sueldo a los docentes con la quita del código 59; el gobierno nacional acaba de lanzar un brutal tarifazo para los primeros meses del año que ya comenzó y que, sumados a los ya existentes y a la inflación del 48%, golpea fuertemente al comercio, al turismo y en especial a las familias trabajadoras. En una Mar del Plata que desde hace años hace punta en el ranking de desocupación del país (según el INDEC, el nivel de desempleo es del 11,8%, superando al promedio nacional del 9%) la situación se ha tornado revulsiva. Traducido: todos los días hay una nueva familia pobre en Mar del Plata, trabajadores que quedan en la calle y rebajas de salarios; 36 mil desocupados, 52 subocupados, 78 mil ocupados demandantes de empleo (datos publicados en diario La Capital) y 114 mil personas que buscan empleos (Universidad Nacional de Mar del Plata).

El ajuste en curso que profundiza la ola de despidos, el trabajo no registrado y la precarización laboral en el sector privado es lo que tratan de imponer desde el gobierno nacional, Vidal y Arroyo a los trabajadores del Estado. Por eso, en la última reunión mantenida en La Plata el día 3 de enero, el municipio volvió a hacer una propuesta de recomposición salarial a la baja para el 2018 (12% de aumento a octubre y 2% de aumento a diciembre), ninguna oferta para el 2019 y lo que es más importante, la convocatoria a una mesa técnica para tratar la situación de los docentes municipales y el Convenio Colectivo de Trabajo. Un escándalo.

Mientras se desarrolla esta crisis, Arroyo y su gobierno han garantizado –como lo han hecho antes el intendente Pulti y las gestiones radicales–, una cantidad de negocios para la clase empresaria que lo sustenta. Las pingües ganancias al negocio inmobiliario, a los concesionarios de playas, a los dueños de multimedios locales; estuvieron por delante de las necesidades de la población de Mar del Plata-Batán. Ni la salud, ni la educación, ni los guardavidas en las playas, ni la basura en las plazas, ni los pozos o la mugre y el abandono en los barrios, ni el sustento de 11.000 trabajadores le mueven un pelo al intendente y su camarilla. Para los trabajadores, sean ocupados o desocupados y vecinos carentes de lo más elemental, sólo hay salarios de hambre, falta de obras, falta de vivienda propia y persecución judicial.

Al momento de cerrar esta nota, está en curso una nueva y multitudinaria asamblea de los trabajadores municipales que, convocada por el sindicato, ha rechazado la oferta del ejecutivo y a posteriori el decreto de Arroyo, que copiando a la gobernadora Vidal en su embestida contra los docentes provinciales, otorga de facto el 14% de aumento. La asamblea se ha pronunciado también en repudio a las provocaciones públicas vertidas por Hernán Mourelle, el ministro de Hacienda del municipio, y ha resuelto continuar con la retención de tareas por tiempo indeterminado.

Tomemos en nuestras manos la tarea de reforzar la organización y la movilización de los trabajadores municipales. Los trabajadores precisamos un paro activo de 36 horas como parte de un plan de lucha sostenido para quebrar la política de ajuste. Es necesario un Congreso de delegados mandatados por asambleas de todos los sindicatos y centrales obreras que prepare el camino a la huelga general y discuta un programa de salida a la actual crisis. La FESIMUBO, la CGT y las CTAs deben pronunciarse de manera urgente en favor de los municipales convocando al paro y movilizaciones porque la lucha es de conjunto.

Por la victoria de los municipales. Por paritarias acordes a la inflación, por la restitución inmediata y el pago retroactivo del código 59 a los docentes municipales, por el aumento de emergencia a los jubilados, por un congreso obrero de todos las centrales y sindicatos en apoyo a los municipales, contra el ajuste, la precarización laboral, los despidos y los tarifazos. ¡Ganemos las calles contra este régimen de opresión y de violencia que no va más!

En este 2019 que se inicia derrotemos a Macri, a Arroyo y a todos los ajustadores. La lucha de los trabajadores municipales de Mar del Plata-Batán tiene que ser la de la clase obrera en su conjunto para que en el cuadro actual de crisis de régimen, los trabajadores se transformen en una alternativa política y de poder.

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