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11 de enero de 2019

Tucumán: tras el fin de la zafra, continúan las luchas obreras

Por un congreso de delegados de base y un plan de lucha de todos los ingenios y sindicatos.

El fin de la zafra 2018 en los ingenios tucumanos se vistió de una gran cantidad de conflictos por despidos, suspensiones, sueldos adeudados, fábricas que no se sabe si molerán en el 2019 y un largo etcétera.

La zafra fue un calvario para los obreros azucareros, que perdieron más de 20 puntos de su salario con respecto a la inflación. No hubo cláusula gatillo y los planes interzafra (2.300 pesos por solo tres meses) no alcanzan ni siquiera para los trabajadores blanqueados -ni hablar de los que trabajan en negro o por temporadas cortas. Es a partir de este negro panorama que surgieron conflictos en varios ingenios.

El pueblo de Monteros se encuentra movilizado en apoyo a los obreros del Ingenio Ñuñorco, en lucha por falta de pagos y despidos –a lo que se suma el pago mitad en blanco y mitad en negro por parte de la patronal, de Julio Colombres. Un salario azucarero cayendo en picada y una molienda bastante más corta de lo esperado, de poco más de 45 días, hacen pensar que posiblemente el ingenio no muela la zafra que viene –lo cual provocó una multitudinaria movilización en defensa de las fuentes laborales. Mantener en pie las tradiciones de lucha de los obreros del Ñuñorco y del pueblo de Monteros es la clave para que se mantengan los 500 puestos laborales en juego.

En el Ingenio San Juan la lucha por el pago de los sueldos todavía continúa. Los nuevos arrendatarios, que también manejan el Ingenio La Mendieta en Jujuy, han prometido que cumplirían con el pago de las deudas, pero solo pagaron a cuentagotas. Hay trabajadores a los que todavía se les debe más 150.000 pesos de zafras anteriores. La conducción de la Federación Obrera Tucumana de la Industria del Azúcar, de Roberto Palina (a su vez secretario de Trabajo del gobierno provincial de Manzur) no ha convocado ninguna asamblea. Las acciones aisladas que ha llevado adelante responden a su descontento con los nuevos arrendatarios, que no quisieron abonar una deuda que la patronal anterior tenía con ellos -una pelea de la burocracia por mantener sus prebendas. Los trabajadores tienen que convocar asambleas y definir un plan de lucha por los salarios adeudados, en línea con la historia de lucha del ingenio.

El Ingenio Concepción (el más grande de la provincia) terminó muy mal la zafra: no entregaron el azúcar a varios pequeños cañeros que habían depositado allí su caña, ni pagaron los salarios de los temporarios en tiempo y forma. Esto último provocó la toma del ingenio por un par de días, logrando que aparezca el dinero. La importancia de esta lucha es que representa el ingreso a nueva etapa de parte de una de las mayores concentraciones obreras de la provincia, y una de las naves insignia de la burguesía tucumana.

El final de la zafra fue abrupto para algunos ingenios y traumático para otros. Se corre el riesgo de que una parte de la industria no muela en este año y miles de trabajadores queden en la calle. La burocracia de Fotia está preocupada por renovar sus prebendas y prepararse para ocupar algún lugar en las listas de Juan Manzur. Los trabajadores necesitan un congreso de delegados de base de todos los ingenios y sindicatos para preparar un plan de lucha antes de que se inicie la zafra 2019, este congreso debería discutir la pauta salarial a exigir, las condiciones laborares y la continuidad de los puestos de trabajo.

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