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5 de febrero de 2019

La entrega de la lucha de los trabajadores municipales de Mar del Plata

Balance y desafíos para el clasismo

La lucha de los trabajadores municipales de Mar del Plata-Batán contra la política de guerra al salario y a las condiciones de vida que llevan adelante el intendente Carlos Arroyo (Cambiemos) y los gobiernos nacional y provincial en acuerdo con el FMI, intenta ser clausurada por el sindicato que los nuclea. Luego de 4 meses de conflicto con el Ejecutivo local, el STM terminó pactando un 4% de aumento de recomposición salarial. Sumada al resto de las cifras, totaliza un 36% de aumento para el año 2018, 11 puntos por debajo de la inflación. 

Atravesado por paros y retención de tareas, asambleas y movilizaciones que paralizaron la ciudad; por la intromisión de la justicia y la imposición y el acatamiento del STM sin asambleas previas de 4 conciliaciones obligatorias; el conflicto había estallado en el mes de octubre por la quita mediante decreto del código 59 a los docentes. Una bonificación que se cobraba desde hacía 30 años y que en los hechos representa una rebaja salarial del 30%. En el marco de dicho conflicto, el STM repitió hasta el cansancio que aceptaría ningún acuerdo si no se restituía la bonificación docente. Así fue hasta el 31 de enero, fecha en que los medios de comunicación informaron el acuerdo de partes con la aceptación del 4%, mientras el STM aclaraba que ello se pondría a consideración de la asamblea de afiliados. 

A los ojos de los docentes quedaba claro que el acuerdo dejaba en la nada sus reclamos. No obstante abrigaban expectativas en la asamblea y en que la delegada gremial docente, miembro de la conducción pejotista/kirchnerista del STM, no aceptaría la propuesta ya pactada de antemano con el Ejecutivo.

La asamblea, una gran experiencia 

El 1 de febrero, se llevó a cabo la asamblea con muchos menos asistentes que las anteriores. Fue una enorme experiencia para el sector docente que reclamó la no aceptación del acuerdo hasta tanto no se restituyera el código 59, tal como lo había prometido el gremio. También se reclamó el pago del bono de fin de año que depositó la provincia y que el municipio retuvo para sí, el aumento del 14% otorgado por decreto para el 2018, que sí percibieron el resto de los trabajadores municipales; así como los futuros aumentos que ya no percibirán porque se supone que los absorbe la “garantía salarial” impuesta por el Ejecutivo tras la quita del código 59.

Por primera vez, los docentes se animaron a presentar mociones contrarias a la conducción del sindicato. En medio de votaciones truchas, de insultos, aprietes y abucheos y hasta de escenas de pugilato; se llevó a cabo la asamblea.

Ante un sector de trabajadores quedó claro el carácter burocrático del STM y en especial el violento ataque a las mujeres trabajadoras -mayoría dentro del colectivo docente- por vía de la rebaja salarial y hasta del maltrato que recibieron en la asamblea.  La comprensión de la entrega, de los métodos inherentes a toda burocracia sindical y de la necesidad de organizarse para continuar la lucha y desplazar a la conducción actual del sindicato son las conclusiones más trascendentes a las que llegaron. Esto abre todo un camino de posibilidades para el desarrollo del clasismo entre los trabajadores del sistema educativo municipal de General Pueyrredón que es uno de los más importantes de la provincia y del país, por su historia y en cuanto a su extensión. 

La clase obrera de Mar del Plata-Batán en general y los trabajadores municipales en particular, necesitan terminar con la política de ajuste y persecución de Arroyo, Hernán Mourelle (secretario de Economía y Hacienda del municipio) y todos los funcionarios. Para ello será indispensable quitarse de encima toda burocracia sindical, verdadera losa que los oprime al servicio de las fuerzas políticas patronales enquistadas en el Estado.  Es el momento de avanzar con un reagrupamiento clasista que permita una intervención de los trabajadores en el cuadro actual de crisis de régimen. Será solo la organización independiente de las trabajadoras, de los trabajadores y de la juventud, lo que hará posible su transformación en una alternativa política y de poder.

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