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11 de febrero de 2019

El convenio de trabajadores de call centers es una trampa

Un intento de reforma laboral

A partir de una resolución emitida por Jorge Triaca, antes de renunciar a la Secretaría de Trabajo macrista, se ratificó la resolución que dispone el encuadramiento de los trabajadores de call center de ocho provincias –hasta hoy en Comercio- en el nuevo convenio colectivo de trabajo elaborado por la Asociación de Trabajadores Argentinos de Centros de Contacto (ATACC) y la Cámara Argentina de Centros de Contacto. ATACC es un sindicato creado en la provincia de Córdoba, polo de referencia y beneficios para empresas de calls, y que logró la personería gremial en el año 2007 en forma express.

La norma que ratifica Triaca había sido resuelta a instancias del ministro de Trabajo kirchnerista, Carlos Tomada, en 2015.

Fraude laboral

Desde el vamos, la actividad de los call centers se encuentra atravesada por el fraude laboral de la tercerización, que proliferara ampliamente durante "la década ganada" sometiendo a miles y miles de trabajadoras/es a condiciones ultraprecarias de explotación bajo una doble patronal, la empresa primaria que exprime el trabajo del operador (en lo que entran grandes compañías dominantes del mercado en rubros como telefónicos, bancarios, financieras, seguros, medicina privada, etc.) y la tercerizadora a través de la cual se lo contrata de forma permanente. En el sostenimiento de esta lógica, los trabajadores del sector se encuentran fraudulentamente encuadrados bajo el convenio colectivo de Comercio, en vez de ser absorbidos por las empresas primarias y bajo el correspondiente encuadre. El nacimiento de ATACC, en 2007, sucede a intensas luchas por el reencuadramiento, como la extraordinaria huelga de Atento en 2005 por el pase al convenio telefónico.

La aparición de este sindicato propio para los tercerizados resulta un retroceso aún mayor respecto del encuadramiento en Comercio, que debe ser defendido como un piso. No estamos en presencia de una creación genuina de los trabajadores en rechazo a la burocracia sindical, sino de una maniobra inconsulta del Estado y las patronales para perjudicarlos. Hay quienes sospechan, incluso, que Cavalieri avala el traspaso como un modo de deshacerse de un sector que nunca ha podido controlar férreamente, ya sea por conflictos protagonizados por el activismo (Teleperformance o la ex Action Line) o por el peso de fracciones disidentes de la burocracia.

Un convenio a la baja

El traspaso significa una modificación a la baja en términos concretos, como el presentismo que se reduce del 8,33% al 6%, los tiempos de descanso, la disposición unilateral de la franja horaria por la patronal, la creación de una comisión tripartita para control de certificados médicos (evitando la instancia de una junta médica), y la baja de la obra social Osecac a cambio de una prepaga o la pérdida de "beneficios sociales" que otorga Comercio, como las guarderías, útiles, pañales, etc. El traspaso de afiliados de un sindicato a otro apunta a aislar a los trabajadores de call centers y generar mejores condiciones para las patronales a la hora de cerrar paritarias y a desarticular la organización gremial que viene avanzando en los call centers, al igual que en el resto de Comercio.

A su vez, en la medida que este convenio a la baja atañe a trabajadores de distintos sectores (telefónicos, bancos, compañías de seguro, etc.), augura una profundización del tercerismo por parte de las patronales. Estamos en presencia de un asunto de interés para todo el movimiento obrero que debe ser abordado por las organizaciones sindicales.

Desde la FAECyS (Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios) se apeló en 2016 a un pedido de amparo en el Poder Judicial, que deja en suspenso la resolución adoptada por Tomada. Tras la nueva resolución de Triaca, las patronales integrantes de la CACC, que ya habían anunciado su intención de avanzar con el traspaso de convenio durante 2019, pasaron a la ofensiva, anunciando intempestivamente el traspaso a partir de febrero en grandes conglomerados como Atento, Aegis, Konekta, o CAT Technology, con lo cual inmediatamente intentarán liquidar los salarios en los nuevos términos.

Frenemos el ataque

El viernes de la semana pasada, delegados de base de la empresa Aegis que habían distribuido materiales contra el traspaso fueron impedidos de ingresar a su lugar de trabajo en una medida anti sindical que muestra la voluntad férrea de las patronales de avanzar sobre los trabajadores.

Sin embargo desde el SEC, cual gestoría, se limitan a enviarles cartas documento a las empresas y a promover medidas cautelares individuales desde la Secretaría de Encuadramiento encabezada por Francisco Jaime, cuando lo que tiene que hacer un verdadero sindicato es organizar la lucha de las bases contra el atropello patronal.

Delegados de call centers que se referencian en Ramón Muerza, que encabeza un desprendimiento de la burocracia que enfrentó a Cavalieri en las últimas elecciones, han tenido la iniciativa de reagruparse en rechazo al reencuadre y solicitar una reunión a la Secretaría de Encuadramiento, pero sin participación de trabajadores de base. Advertimos que los vínculos de Muerza con las patronales le impedirán desarrollar a fondo la movilización y lucha que los operadores necesitamos para enfrentar el traspaso. De esta limitación ya se valió Cavalieri para sostenerse en la directiva del sindicato aún con fraude.

Reclamamos la intervención activa del SEC y y la FAECyS y llamamos a los delegados y trabajadores de todos los call center a organizarnos mediante asambleas por empresa para preparar un plenario general de todos los operadores de la ciudad de Buenos Aires que repudie el re encuadramiento en ATACC y avanzar con un plan de lucha que derrote este intento de reforma laboral.

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