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31 de marzo de 2005 | #893

Parmalat: Taselli no despega

La empresa anunció su objetivo de procesar 100.000 litros de leche adicionales este mes, pero no aclaró cómo lo hará. Por ahora, la producción sigue estancada en niveles mínimos y Taselli no termina de reconstruir la flota de distribución (recordemos que gran parte de los choferes quedaron atrapados en el concurso y se niegan a firmar nuevos contratos). Las ventas progresan con pasmosa lentitud y hay más de 16.000 bolsas de leche en polvo estacionadas en los depósitos.

Por otro lado, aún está pendiente la firma del acta presentada por los trabajadores, donde se establecen las condiciones para la reapertura de la planta, lo que obliga a mantener las guardias nocturnas para prevenir cualquier intento de vaciamiento. En pocas palabras, la situación sigue siendo precaria.

La burocracia, muy nerviosa

En estos días, una agrupación denominada María Adrián Cornejo -un seudónimo de la burocracia de Atilra- envió por correo a los afiliados de todo el país una carta repudiando a los delegados y trabajadores de Parmalat Carapachay por "rechazar el apoyo solidario" del gremio, e informando que ha resuelto "solicitar al Consejo Nacional" que retire todo apoyo a la lucha de Logística (aunque ratifica su "solidaridad incondicional" con Pilar y Chascomús).

Luego de la brutal patoteada a manos de cientos de matones; luego de los sucesivos intentos por negociar (entregar) a espaldas de la base; luego de todas las porquerías ensayadas para escindir a las plantas, estos mismos personajes se dan por "desairados" y se lanzan a esta campaña, combinación de infamia, descaro y torpeza poco común, incluso en el singular mundo del sindicalismo argentino.

¿Es posible que este nuevo ataque no sea sólo un intento de continuar con su labor divisionista sino una jugada dictada por la cercanía electoral que apunta a una futura inhabilitación?

El 5 es una oportunidad

La lucha de Parmalat no es la única preocupación que desvela a la burocracia de Atilra: los trabajadores de Logística de La Serenísima de Longchamps votaron un paro el próximo 5 de abril reclamando la vigencia del convenio colectivo 2/88, la caducidad de todas las cláusulas de flexibilidad introducidas por la vía del acuerdo por empresa y una suma de emergencia de 400 pesos mientras dure la discusión paritaria. Danone resolvió sumarse a la medida y lo mismo hicieron los trabajadores de Logística de La Serenísima de General Rodríguez.

El punto es que los acuerdos por empresa son la norma en el conjunto de la industria láctea, y todas las plantas sufren quitas y rebajas a las condiciones convencionales. Además de una escala miserable en un contexto de pujante expansión de la actividad.

El 5 es, entonces, la oportunidad para que todo el gremio se unifique en una acción de lucha. Hay que reunir en forma urgente el plenario de delegados para votar el paro general.

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