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15 de marzo de 2019

Suspensiones en Toyota: que se abran los libros

Toda la industria automotriz está siendo golpeada por la crisis económica y Toyota no es la excepción. La empresa ha suspendido los sábados de producción desde noviembre del pasado año y ahora se está evaluando empezar a suspender los viernes ambos turnos.

Trascurridos unos pocos días de los dichos de Daniel Herrero, presidente de Toyota argentina, sobre la baja de producción y de afirmar que “no vamos a suspender a nuestros empleados”; se confirman por lo menos cinco turnos de producción suspendidos. Las suspensiones se dan con “horas crédito”, es decir, se descuentan del “banco de horas”, donde se acumulan las horas extras y se compensa con francos cuando los trabajadores no son necesarios, en vez de pagarlas.  Esto no es nuevo dentro de la fábrica. Desde que Toyota llegó a la Argentina, el SMATA se encargó de firmarle los convenios colectivos a la medida de esta gran patronal japonesa, perdiendo año tras años derechos conquistados históricamente por los trabajadores mecánicos.

El presidente de Toyota dijo que no suspendería a trabajadores porque no somos nosotros los responsables de la crisis. ¡Pero instaló el “banco de horas”, para descargarnos las crisis de producción sobre el precio de nuestras horas extraordinarias! Este tipo de suspensiones es unos de los pilares de la reforma laboral postergada: le da la potestad a la empresa de manejar los tiempos de los trabajadores como como quiera, haciéndolos trabajar horas extra pagándole horas normales. A esto hay que sumarle la última gran entrega del SMATA: la modificación del convenio que permite prolongar hasta cinco años la condición de contratados a los compañeros nuevos. Es decir, las patronales echan trabajadores con antigüedad y en muchos casos lesionados por el propio ritmo de trabajo, para remplazarlos por contratados a los cuales les pagan menos de la mitad. Un negocio redondo.

Por otra parte, contrariamente al achique de las otras terminales, la planta de Toyota de Zárate está en pleno desarrollo e inversión, construyendo un nuevo sector para ampliar sus ya crecientes planes productivos. Por lo tanto, corresponde rechazar las suspensiones y reclamar la apertura de los libros contables de la empresa bajo control de una comisión obrera que garantice el pago del 100% de los sueldos y que restituya el pago total de las horas extras. Si los trabajadores no somos responsables de la crisis, que la crisis la paguen los capitalistas que la han creado. 

Los trabajadores tenemos que reclamar un plenario de delegados con mandato de base de todas las fábricas automotrices para organizar la lucha contra los despidos y suspensiones y defender todas las conquistas que las patronales pretenden liquidar.
 

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