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28 de marzo de 2019 | #1542

La docencia universitaria volvió a la lucha

Paro de Conadu Histórica hasta el sábado 30
Por Ileana Celotto
secretaria general AGD-UBA

La Conadu Histórica convocó a la docencia a un cese total de actividades del lunes 25 al sábado 30 en todas las facultades y colegios preuniversitarios. El reclamo es por la recuperación inmediata del desfasaje de casi 20 puntos luego de la paritaria 2018, por un 35%, con indexación mensual automática para 2019 y por salario para los miles de docentes que siguen sosteniendo la actividad académica sin percibir ni un peso (los ad honorem). Un nuevo plenario el fin de la semana evaluará la medida y decidirá cómo continuar.

Un balance necesario para un nuevo arranque

Tal como sostuvimos desde la Naranja, la firma de la paritaria 2018 fue un golpe a toda la docencia universitaria. Estaba ya anunciado que el 25% de aumento que se estableció el año pasado, en cuotas, sin cláusula gatillo y con sumas que no se incorporaron al básico, iba a dejar totalmente rezagado a nuestro salario. Pero, además, las burocracias K que la suscribieron dejaron pasar un ataque estructural a los trabajadores universitarios: la destrucción del salario en blanco. Siendo un objetivo estratégico para este gobierno la reforma laboral y la destrucción de los convenios colectivos -como parte de los compromisos con el FMI-, tamaño favor le han realizado los supuestos opositores al aceptar la destrucción del salario en blanco. Con esa puerta abierta, a partir de esa firma, el ministerio continuó imponiendo sumas “ en negro” , agregando ahora un 15,8% en compensación de 2018, cifra que al no incorporarse al básico no cuenta para antigüedad ni para zona desfavorable, ni para títulos ni tampoco para las jubilaciones -las cuales, luego del aumento de marzo 2019, no recibirán ningún nuevo ajuste. Además de quebrar la escala salarial, las sumas en negro profundizan el desfinanciamiento de las obras sociales, ya en terapia intensiva. Los ad-honorem siguen siendo los olvidados por el gobierno y sus firmantes paritarios.

La Conadu (Yasky) y la Fedun (21F) estamparon sus firmas avalando ese ataque a los 190 mil docentes universitarios que estaban en pie de lucha, a horas de las grandes movilizaciones en Capital, Córdoba, Tucumán, entre otros, entregando una huelga que estaba en alza y que había logrado el apoyo de toda la comunidad y del movimiento estudiantil que se levantó al calor de nuestro conflicto, con más de cien tomas de facultades en el país. Una política que no ha sido solamente levantada por el sindicalismo K y PJ universitario sino que se inscribe en el aislamiento, entrega o abandono de las luchas en función de ‘cambiar el modelo’ en octubre 2019. Lo adelantó Moyano aquel febrero 2018 cuando llamó ‘a votar bien', lo aclaró Yasky más recientemente, convocando a no hacer paros en 2019, y lo han sufrido todos los trabajadores que vieron caer sus conflictos sin que la conducción de sus gremios diera pelea. Así, en función de un recambio de gobierno, entregan las luchas actuales de los trabajadores dando oxígeno al propio Macri y a todos los ajustadores. Toda una traición que está absolutamente fresca en la conciencia de los docentes.

La batalla de 2019

El descontento dentro de las universidades es total. Las asambleas y las consultas realizadas resolvieron salir ya a pelear por lo nuestro.

Desde la Conadu Histórica, hace 15 días se convocó a toda la docencia a organizar desde el 25 de marzo el cese total de actividades. Sin embargo, llegada la fecha, sólo nuestra federación puso en pie el plan de lucha. A pesar de persistir la propuesta de incorporar más sumas en negro, de no haber nada para los ad honorem, y de no haber sido convocada la mesa salarial 2019 -a 30 días prácticamente de haberse vencido la del 2018-, el resto de las federaciones continúan en total inacción. Para colmo, son cómplices de la exclusión de la Conadu Histórica en las negociaciones con el ministerio, debilitando en el terreno de las negociaciones los reclamos docentes. Por eso, desde los sindicatos de base, tal como hace AGD-UBA, convocamos a todos los docentes, estén o no afiliados a algún sindicato, a sumarse a luchar ahora a defender lo nuestro.

Esta semana, como los próximos pasos serán decisivos, enfrentamos no sólo a este gobierno y a las direcciones universitarias cómplices con el ajuste, sino también la parálisis de los mismos sindicatos que entregaron la lucha en 2018. Tenemos que superar el bloqueo de los que no quieren dar pelea. En esto nos apoyamos en las enseñanzas de los docentes de Salta, que dieron cátedra de cómo superar a direcciones vacilantes o traidoras para lograr arrancar lo que les corresponde.

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