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10 de abril de 2019

Cierre de Interpack: Vamos por la reapertura o la reinstalación inmediata en la planta 2

¡Fuera la policía de ambas plantas! Jueves 11, a las 12, acto en Interpack II (Colonia y Perito Moreno, Los Pinos, La Matanza).
Por Miguel Bravetti Sec. Gral. de la CI de Interpack 1
Cierre de Interpack: Vamos por la reapertura o la reinstalación inmediata en la planta 2

Foto de archivo

El cierre de la planta de Lomas Del Mirador es un golpe enorme, no solo para los trabajadores de Interpack (1 y 2) y las otras plantas del Grupo Zupan, sino para el conjunto de la clase obrera combativa.

Interpack 1 fue durante dos décadas un obstáculo importante a los planes flexibilizadores de la patronal, además de una referencia obligada de lucha en el distrito y en el gremio gráfico.

Protagonizamos una infinidad de conflictos en defensa del salario, el convenio colectivo, las condiciones y los puestos de trabajo; desplegamos todos los métodos de acción directa: huelgas indefinidas, la movilización, el corte de calle, acampes y dos ocupaciones de planta. Esto nos permitió forjar una férrea organización que disputó el control del lugar de trabajo a jefes y supervisores.

Esa organización se proyectó al conjunto del gremio, como un puntal de la construcción histórica de la Agrupación Naranja, y fue protagonista también de todos los reagrupamientos clasistas del movimiento obrero, desde las Asambleas Nacionales de Trabajadores al Plenario del Sindicalismo Combativo.

El conflicto de diciembre-febrero

La última de esas grandes batallas fue la de diciembre-febrero contra once despidos, que incluyo más de un mes de toma y dos de acampe. Una fantástica escuela de lucha de clases.

El desenlace de ese conflicto dejó a los once compañeros afuera (aunque siete de ellos continúan la lucha por su puesto de trabajo en la Justicia) pero, contradictoriamente, reforzó al activismo, refrendado en las elecciones de comisión interna. Este fracaso de la patronal en su intento por doblegar a los trabajadores probablemente haya precipitado el cierre.

La militarización de la planta, con un centenar de efectivos parapetados tras las vallas y en el interior, revela el temor a la reacción obrera. Hay que resaltar que ese operativo reúne a la infantería de la bonaerense de Vidal y a la policía municipal de la kirchnerista Verónica Magario.

Comunicados

Desde ya, la crisis de la actividad – centenares de talleres cerrados y cinco mil despidos – le otorgó a la patronal un margen de maniobra adicional. El Directorio sacó una notificación que invoca “los cambios observados en la industria gráfica” y, con su característico cinismo, su “clara vocación de permanencia y continuidad con sus clientes, proveedores y, en especial, con sus empleados”.

Un dato relevante es el paro de dos días de Interpack 2 en repudio al cierre. Saludamos y valoramos esa solidaridad; es la demostración de la reserva combativa que existe y un aliciente de cara a la lucha que tenemos por delante.

Al mismo tiempo, se pone en evidencia la justeza de nuestro reclamo por unificar la lucha, desoído sistemáticamente por los delegados que responden al sindicato. Una acción mancomunada en el momento de la toma hubiera podido modificar la historia, pero en dos meses de conflicto rehusaron hasta una reunión.

El comunicado de la Federación Gráfica destaca el paro de la planta 2 y se declara en “estado de alerta y movilización permanente” por los despidos en el gremio. Mientras el Gobierno y las patronales arrasan con todo y los trabajadores luchan en soledad, la proclamada “resistencia con aguante” se reduce a emitir algún comunicado cada tanto, “sugerirles” a “los gordos” de CGT un plan de lucha y llamar a “votar bien” en octubre.

Como hemos denunciado en todos los medios, que se hicieron eco de la noticia de los “despidos por WhatsApp”, el cierre no tiene nada que ver con la crisis ni con medidas para optimizar recursos: es una determinación política dirigida a eliminar la organización de base y, en particular, a la comisión interna que la encabeza.

Otra etapa

Con el cierre de la planta se clausura una etapa de grandes luchas, pero también de convivencia y anécdotas, de un grupo extraordinario de aguerridos gráficos que enfrentaron a una empresa poderosa, a la burocracia sindical y, muchas veces, también al Estado.

Los nuevos desafíos se centran en la denuncia del cierre y la exigencia de la reapertura del taller o, en su defecto, en la reinstalación de todos los trabajadores y de los delegados, que hemos rechazado la oferta indemnizatoria, en la planta 2.

Apelaremos a la Justicia y a todas las medidas políticas y de movilización.

La lucha sigue.

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