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10 de abril de 2019

Rappi-Glovo-PedidosYa: el fallo del juez Gallardo

La Justicia ordenó a Rappi, Glovo y PedidosYa prohibir el funcionamiento de sus aplicaciones de reparto hasta que regularicen los requisitos mínimos legales de seguridad. El fallo a cargo del titular del juzgado 2 en lo Contencioso Administrativo y Tributario, Andrés Gallardo, ordena al Gobierno de la Ciudad “que asuma la responsabilidad que le cabe al haber permitido este grave cuadro y mitigue los efectos económicos y sociales que necesariamente deriven de lo aquí resuelto”.

Un relevamiento de la Policía de la Ciudad asegura que el 67 por ciento de las bicis circulaba sin casco, el 77 lo hacía con la caja de delivery sobre la espalda y el 70 por ciento no contaba con ningún tipo de seguro. Tanto los elementos de trabajo como su mantenimiento corren por cuenta de los repartidores, incluso en caso de robo o accidente.

El fallo judicial ha generado inquietud entre los trabajadores de las apps respecto de su continuidad laboral. Al mismo tiempo, puso de manifiesto el nivel de precarización al cual están sometidos los trabajadores de las plataformas.

En Rappi y Glovo, los trabajadores son monotributistas y las empresas no reconocen relación laboral alguna. Esto se está extendiendo progresivamente a PedidosYa, donde hubo 500 trabajadores en relación de dependencia despedidos y reemplazados por monotributistas, igualando el régimen laboral de sus competidoras.

Pero las empresas no solo no garantizan los requisitos básicos de seguridad e higiene para sus  trabajadores sino que además los presionan cada vez más a riesgo de accidentes y robos. Lo demuestra la campaña de Rappi "entrega en 35 minutos o gratis" (que paga el trabajador), el constante retroceso en materia de condiciones laborales en PedidosYa –donde ya no hay límite de kilometraje– o en el hecho de que los repartidores se acompañan para llevar pedidos a zonas inseguras.

La respuesta de las patronales es la negación de la relación laboral, sosteniendo la idea de "colaboradores independientes", pero regimentando horarios o pausando los envíos de forma arbitraria a modo de castigo.

Sean de bici o moto, los repartidores de las plataformas deberían estar encuadrados en un Convenio Colectivo, cobrando un sueldo básico acorde a las paritarias, con ART, obra social, vacaciones pagas, aguinaldo, seguro por robo o accidente y mantenimiento mensual del medio de trabajo.

Claro que esto significa un "costo laboral" para las patronales, que actualmente invierten furiosamente en publicidad.

No estamos ante las "nuevas formas de trabajo" de la "economía colaborativa" que vienen a generar nuevas oportunidades entre la juventud, sino ante los intentos de avanzar sobre las conquistas históricas de los trabajadores, en los cuales están inmersas las centrales sindicales y el Estado en complicidad con las patronales.

Desde la Agrupación de Trabajadores de Reparto llamamos a la organización independiente de los trabajadores de las apps, mediante asambleas que voten cuerpos de delegados y un plan de lucha del conjunto del gremio de los repartidores para defender los puestos y las condiciones de trabajo y el salario.

- Basta de despidos.

-Equipamiento y seguro a cargo de las patronales.

- Pase a planta de los monotributistas.

- Por límites de carga y kilometraje.

- Que se respete el Convenio Colectivo.

-Licencia por maternidad.

- Basta de precarización.

 

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