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17 de abril de 2019

¡Viva la lucha de Clarín!

Paro y ocupación de toda empresa que despida o cierre.
Por Leonardo Villafañe
Delegado de El Cronista - Lista Naranja

Una masiva asamblea de trabajadores de Clarín acaba de votar por unanimidad un paro general de actividades contra el despido de más de 50 compañeros anunciado hoy por la patronal de Magnetto y compañía.

Los compañeros del diario y de los demás productos de AGEA tomaron esta valiente determinación en una asamblea en la calle, desafiando el impresionante operativo represivo montado por la empresa con el concurso de la Policía, es decir el Estado, que para estas ocasiones se olvida de la austeridad presupuestaria y destina recursos de la seguridad para intimidar a trabajadores pacíficos, víctimas de la violencia patronal. Los compañeros del diario estuvieron acompañados de la solidaridad de centenas de compañeros del gremio, de comisiones internas, delegados, sindicatos, la Fuba, centros de estudiantes y dirigentes políticos solidarios.

Los despidos en Clarín vienen precedidos de todo un proceso de ajuste lanzado por la empresa mediante retiros voluntarios, cambios flexibilizadores en los procesos de producción y una drástica rebaja salarial a través de las sucesivas paritarias a la baja acordadas entre la Utpba y la cámara patronal Aedba, por lo demás una tapadera de Clarín. Los despidos también deben ser puestos en el contexto del colapso económico del país y de la perspectiva de derrumbe del gobierno de Macri, que ha beneficiado al holding con beneficios fabulosos, en resguardo de sus posiciones dominantes, adaptando todo tipo de legislación para los negocios del grupo. Sin embargo, no se trata de un "achique" cualquiera, o tan siquiera de un achique. En un comunicado la patronal habla de su necesidad de "renovar puestos de trabajo, sumar capacidades y redimensionar áreas". Es una política de destrucción del convenio mediante la incorporación de nuevas tareas, multitarea y hasta del alargamiento de la jornada laboral, ya que la empresa viene de lanzar un intento de elevar de 6 a 7 horas la jornada, mediante un sistema de extras truchas. Pretenden un cambio de trabajadores con derechos por nuevos sin encuadramiento y ultraflexibles.

Aun así, en cualquier variante, los despidos en Clarín delatan el fracaso de toda una política de re conversión de procesos productivos para superar la obsolescencia de la gestión capitalista de Clarín en particular y de los medios en general, que no logran estabilizar un curso de acción frente a los cambios que imponen las redes sociales, los nuevos públicos y las nuevas demandas que provienen de las exigencias sociales. Ni podrán: la crisis capitalista y la estrechez del afán de lucro los priva de las únicas herramientas con las que podrían sortear estos desafíos: capacitación, calificación del trabajo, cooperación entre oficios para potenciar las ventajas que ofrecen las nuevas tecnologías de la comunicación y la información, entre otras. Las patronales como Clarín hacen lo contrario: despiden, ajustan, rebajan salarios, descalifican y además pudren sus contenidos con sujeciones cada vez más oprobiosas al poder político y empresarial, y a los anunciantes. Entonces, los ajustes son cada vez más brutales pero carecen de una perspectiva. No conllevan ninguna salida. La comprensión de este fenómeno es clave para convertir la lucha de los trabajadores de Clarín en un punto de inflexión para lanzar una acción generalizada de los trabajadores de los medios, que una sus reivindicaciones más elementales en un programa de salida: no a los despidos en Clarín y en todo el gremio; paro y ocupación de toda empresa que despida o cierre; aumento salarial de emergencia y salarios igual a la canasta familiar; fuera la Utpba de las paritarias; paritarias libres; con paritarios electos en asamblea; control obrero de la gestión de contenidos.

Viva la lucha de Clarín y de todo el gremio de prensa.

 

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