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17 de abril de 2019

Telecom-Clarín: un vaciamiento contra los usuarios y los trabajadores

La fusión de Telecom y Cablevisión –habilitada por el gobierno- fue presentada a los usuarios como un progreso. "Nos unimos para acompañarte mejor", afirma la compañía que, violando toda palabrería sobre la libre competencia capitalista, controla el 60% promedio de los principales medios de comunicación llegando a ser del 80% en muchas provincias del interior.

Sin embargo, esa presentación no es más que un ardid publicitario. Los “cambios” e inversiones anunciadas no redundarán ni en una mejora del servicio ni de sus trabajadores, sometidos a despidos y peores condiciones laborales.

Telecom anunció que su red preferida dejará de ser el cobre y la remplazará por el cable. Esta última red todavía es pequeña en comparación al despliegue del primero (principalmente en el Conurbano). Pero este cambio no provocará una mejora sustancial del servicio, que requeriría del desarrollo de la red de fibra óptica.

Lo que sí hará es empujar al cliente fijo al coaxial (HFC), dejando a millones de clientes (que no pueden pagar el cable) a la deriva con un servicio cada vez más defectuoso, a menos que se abone casi el doble de la tarifa actual por un cable-modem.

Debido a las potencialidades de la red de fibra óptica, en el mundo, tanto el coaxial como el par de cobre son consideradas tecnologías viejas, en el proceso de transición hacia la digitalización completa de las telecomunicaciones. Sin embargo, la bancarrota capitalista ha reavivado el uso de "lo ya instalado", producto del encarecimiento del crédito para la inversión y las tendencias recesivas.

Un caso particular es el de Alemania. Allí, donde la mayoria de las zonas urbanas densas tienen red telefónica, acaban de instalar una nueva tecnología evolucionada del VDSL2 llamada G.Fast 212Mhz, que puede brindar hasta 1Gbsp a 300mts del abonado. Con solo cambiar los VDSL2 por los nuevos G.Fast la velocidad media aumentaría de 20-50Mbps a 200-500Mbps respectivamente.

Telecom-Cablevisión anunció también que el 18 de marzo Arnet desaparecía para clientes con 20MB en adelante. Los llamará Fibertel Lite, pero este cambio simbólico en realidad encubre la no inversión en los VDSL instalados o proyectados (una tecnología que permite una navegación a mayor velocidad).

Telecom-Cablevisión busca explotar su condición monopólica en desmedro de las comunicaciones, sus usuarios y fundamentalmente de los trabajadores. Cabe señalar aquí que las conducciones de Fatel, Foesitra, la MUS (Mesa de Unidad Sindical) y Foetra, mantienen su silencio y su colaboración con la empresa, firmando actas de reforma laboral en el gremio.

La presentación de la fusión Telecom-Cablevisión y de la convergencia tecnológica como el camino natural del desarrollo y el progreso, se verifica como la gran patraña. No estamos frente a la inversión masiva en fibra óptica ni G-fast sino del antiguo cable módem.

La convergencia no de debe desarrollarse sobre una mayor explotación de los trabajadores, sino sobre la base de ofrecernos mejores condiciones de vida. La tecnología, principalmente la de comunicaciones, debe estar al servicio de la población trabajadora y no al revés. Para que esto sea así, las telecomunicaciones deben ser nacionalizadas, bajo control de los trabajadores y dejar de estar al servicio del lucro y el beneficio de un monopolio brutal. No serán los intereses privados los que habiliten un progreso social.

La nacionalización bajo control de los trabajadores abriría una verdadera ruta para el desarrollo de las telecomunicaciones y el desarrollo nacional.

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