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23 de mayo de 2019

Alijor Garín: Otra muerte obrera por la crisis y los despidos

Por la reincorporación de todos los despedidos

En el cuadro de un lockout patronal en Alijor Garín, y ante la desesperación por quedar despedido junto con sus casi 250 compañeros, murió de un infarto el trabajador Claudio Soto.

Alijor es una empresa alimenticia que produce productos de panificación, pastas y tapas. Hace unos meses la patronal había solicitado un Recurso Preventivo de Crisis para avanzar en una reestructuración contra las condiciones de trabajo e imponer una mayor flexibilidad laboral. El pedido fue rechazado, porque la empresa no pudo argumentar pérdidas ni caída de la producción.

El martes pasado, los obreros de la planta de Garín se encontraron con un lockout, que era la respuesta de la empresa al rechazo de los trabajadores y el gremio de alimentación al pago de un 50% y en cuotas la indemnizaciones a los 12 despedidos en los últimos 15 días.

La reacción de los trabajadores fue ocupar la planta por varias horas hasta que se realizó una asamblea, en la que se hizo presente el secretario general del sindicato de la Alimentación, Rodolfo Daer, para plantear el levantamiento de la ocupación para mostrar "predisposición", cuando la patronal viene despidiendo masivamente -a los 15 de este mes se suman 37 del mes pasado-, desconociendo el convenio colectivo de trabajo, amenazando a los trabajadores a través de la seguridad privada (que actúa armada dentro de la fábrica) y persiguiendo a activistas y delegados.

El miércoles por la noche reabrió la fábrica, luego de una audiencia en el Ministerio de Trabajo en la que la patronal aceptó pagar el 100% indemnización a los despedidos y el pago de los días de cierre de la empresa.

Con el pretexto de pelear esta mejora en la indemnización, el sindicato de Alimentación aceptó la propuesta de negociar con los despedidos afuera. En oposición, lo que está planteado es que el gremio convoque a una asamblea general en la fábrica para luchar por la reincorporación de todos los despedidos, para que se cumplan las condiciones de trabajo y cese la persecución laboral, y para que no quede impune la muerte de Claudio Soto.

Ningún despido más. No al intento patronal de avanzar con una mayor flexibilidad laboral. Que el sindicato de Alimentación convoque a un plenario de delegados con mandato para enfrentar los ataques patronales y despidos que arrecian en el conjunto de la industria.

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