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7 de junio de 2019

Los trabajadores de Acindar-Villa Constitución hacen punta y marcan el camino al resto de los metalúrgicos

Resisten la entrega de la paritaria siderúrgica
Por CH. M.

La paritaria metalúrgica 2019 de la Rama 17 cerró por un porcentaje que, en cuotas, llegaría en enero del 2020 al 36%  (28% más 8 en sumas no remunerativas).

Esa oferta, pese a estar por debajo de la inflación (que, proyectada punta a punta, supera el 50%), no  fue aceptada por las cámaras empresarias  de la Rama 21, que agrupa a Siderca, Siderar, Acindar, Sipar, Acerbag. Las patronales siderúrgicas, las más poderosas de la actividad, plantearon un techo del 26% por el periodo 2019.

El gremio rechazó esta primera propuesta y la salida que propusieron los empresarios es que el Ministerio de Trabajo interceda para que Producción les reduzca las alícuotas en las exportaciones. Usan la necesidad de las familias metalúrgicas para chantajear al Estado por beneficios arancelarios: una radiografía de la burguesía argentina.

Habiendo vencido la conciliación obligatoria y los 7 días extras que aceptó Antonio Caló (secretario general del sindicato) como conciliación voluntaria, el ministerio exhortó a la UOM a que no se tome ningún tipo de medida de fuerza hasta el 5 de junio.

Unos días antes del 29 de mayo, una gran asamblea general de Acindar, convocada por la comisión interna y el cuerpo de delegados, había votado la adhesión al paro nacional y, previendo el fracaso de la negociación (lo que finalmente sucedió), el inicio de un plan de lucha.

Vencido el plazo del 5 de junio, las cámaras ofrecieron un aumento del 15% a los básicos del convenio correspondiente a abril y mayo para seguir negociando; esto también fue rechazado. Los trabajadores denuncian no solo que la pérdida salarial del 2018 supera el 15% sino que al aplicarse al básico y no al conformado, como pretenden las patronales, el retraso es mucho mayor. 

La respuesta obrera, resuelta en una nueva asamblea masiva,  fue arrancar con un quite de horas extras hasta la próxima reunión paritaria que será el 12 de junio. 

El impasse de la conducción de la UOM frente al derrumbe salarial es total. El  aumento que cerró en la Rama 17, de acuerdo al tope impuesto por el gobierno, queda una vez más por debajo de la inflación; condena a los metalúrgicos a vivir con sueldos por debajo de la línea de pobreza.

No podemos esperar que el resultado para los trabajadores de las grandes siderúrgicas sea distinto, a menos que haya una intervención desde abajo, siguiendo el ejemplo de Villa Constitución. La oportunidad será el congreso de delegados siderúrgicos, programado para esta semana. Hay que desenvolver una gran deliberación en todas las fábricas, mediante asambleas.

Impulsamos que del congreso siderúrgico salga un llamado para realizar un congreso de delegados de base, de todo el gremio, que rechace los aumentos miserables, reabra la paritaria por un aumento salarial del 45% y con cláusula gatillo.

Para quebrar el ataque en regla de las patronales y el gobierno, que no se limita al salario. Para enfrentar la flexibilización, el trabajo tercerizado, el aumento de los ritmos de producción, los despidos y suspensiones masivas. Para votar la ocupación de toda fábrica que cierre e imponer, contra las suspensiones, el reparto de las horas de trabajo sin afectar el salario.

Necesitamos un paro activo nacional de 36 horas, como inicio de un plan de lucha escalonado, y una nueva dirección en la UOM para llevarlo adelante.

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