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10 de junio de 2019

Frente al divisionismo en ATE Capital. Una respuesta a Venceremos

Para justificar su ruptura con el frente Multicolor para las próximas elecciones de ATE, Venceremos -el principal partido político que influye sobre ATE Desde Abajo- publicó un texto en el que esboza algunas líneas sobre concepciones tácticas de la lucha sindical y también a lo que hace a su perspectiva estratégica.

Allí señalan que su propósito es "aportar a la construcción de una ATE Capital democrática, plural, feminista y de lucha” y critican "la fragmentación permanente a la que vienen sometiendo al Sindicato las conducciones de ATE Nacional y Capital (Verde y Verde-Blanca, respectivamente), lo que ha generado un quiebre permanente la unidad de acción de ATE ante la patronal macrista de Nación y Ciudad”. Si bien el artículo se abstiene de caracterizar el contenido político de esa fragmentación, es evidentemente contradictorio dividir un frente único de los sectores antiburocráticos y cuestionar al mismo tiempo la quiebra de la unidad de acción del sindicato a la que llevó la burocracia.

Menos aún se entiende ese accionar si su objetivo es ”amplificar una perspectiva sindical democrática, plural y de lucha a nivel de Seccional, que permita interpelar y organizar a la mayor cantidad de compañeros y compañeras estatales en la pelea por todas las reivindicaciones del sector frente al ajuste brutal del macrismo y el FMI”. Justamente por ello es que es necesario fortalecer el frente único del clasismo y los sectores combativos, que se agrupan en la Multicolor. Pero aun así, con ese horizonte Veneceremos debe explicar por qué en toda la nota, ni en ninguna otra, fijan posición sobre la elección nacional de ATE. ¿Apoyarán a la Multicolor a nivel nacional y en las otras 14 provincias en las que presentaremos pelea? ¿O se declaran neutrales?

Venceremos cuestiona en forma directa al Partido Obrero por haber criticado públicamente su ruptura con la Multicolor. Para ello presenta falsamente dos ejemplos que desmentirían la validez del frente único. Primero nos acusan de romper la lista Bordó del Sarmiento en las elecciones de la Unión Ferroviaria, cuando en realidad apoyamos y contribuimos a la conformación de la Lista Negra, que no es otra cosa que un agrupamiento del activismo ante la negativa de la Bordó a integrarnos. Luego refieren al acuerdo alcanzado con La Cámpora y otras agrupaciones K en la FUBA, pero no para criticarlo sino para utilizarlo como argumento para justificar que “situaciones diversas que pueden dar marco al despliegue de tácticas específicas”. Lejos de ello, nuestra táctica en la FUBA no es disolver la delimitación estratégica con el nacionalismo burgués en nombre de “la situación concreta” sino dar la pelea ante la masa estudiantil mostrando las dos orientaciones opuestas, para que avance en conclusiones políticas y en su organización independiente.

La “diversidad de situaciones” que pueden presentarse en un frente o sindicato es utilizada por Venceremos para deslizar una oposición a nuestro planteo de que la lucha sindical es indisoluble de lucha política. En vez de entender esa afirmación como un ultimátum, deberían ver que nos referimos a la íntima ligazón que hace una a la otra, que no son compartimentos estancos que actúan de forma autónoma. Sin ir más lejos, la fragmentación de ATE por la acción de la Verde y la Verde-Blanca, responde a disputas políticas.

Lo que sí explicita el artículo es que se oponen al “delimitacionismo exacerbado” que propugnaríamos desde la Multicolor. Ese “delimitacionismo” es la defensa de la independencia política y sindical frente a TODA variante patronal, la lucha por terminar con el lastre de la burocracia sindical, y como tal también estuvo presente en la Bermellón de 2011 y 2015, que integraron; como lo está en el Frente de Izquierda, al que apoyan. No queda explicitado si son críticos también de estas experiencias o de esta pertenencia.

La reivindicación final de Agustín Tosco, como su referencia estratégica, es sintomática del límite político con que se topa esta corriente. El gran dirigente de Luz y Fuerza, a pesar de ser un gran luchador, subordinó los desafíos que se le presentaban al movimiento obrero a los designios políticos del peronismo. Una carencia en la lucha por separar a la clase obrera del nacionalismo, que costó muy caro a los trabajadores. El frente único para reagrupar a la vanguardia con el clasismo es una tarea de primer orden.

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