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15 de junio de 2019

Prensa: la Utpba cierra otra paritaria a la baja y autoriza a las empresas a desconocer el convenio

Organizar al gremio para enfrentar esta ofensiva patronal-burocrática

El 11 de junio la burocracia de la Utpba firmó con las cámaras patronales de prensa su sexta paritaria a la baja. El acuerdo fue doblemente ruinoso: consagró, por un lado, otra enorme pérdida del poder adquisitivo por la paritaria pasada, resultado de una recomposición del 8%, que da un 30,68% de aumento contra una inflación interanual que marcó 55,8% en el periodo abril 2018 mayo 2019, más $6000 de sumas fijas en cuotas. Una pérdida del poder adquisitivo del 16%. Por el otro, aprobó un 15% en dos cuotas hasta noviembre contra una inflación ya estimada del 40% hasta fin de año, más una cláusula de reapertura en octubre, tan promisoria como las seis anteriores que firmó y que determinaron que el salario promedio del trabajador de prensa se haya deteriorado más del 50% en cinco años y que el básico de la categoría testigo del redactor esté debajo de la línea de pobreza que marca el Gobierno de la Ciudad.

Con todo, los miserables aumentos negociados a espaldas de los trabajadores no son lo único grave de esta paritaria.

La Utpba aceptó incluir una cláusula por la que cualquier empresa, con sólo aducir dificultades, puede modificar a la baja aspectos del convenio, es decir que mete dentro del acuerdo un "preventivo de crisis" por anticipado, generalizado y al uso nostro, que destruye la paritaria de prensa en tanto negociación colectiva.

En un gremio donde, en los hechos, sólo una minoría de empresas respeta los acuerdos paritarios, y ni hablar de los estatutos y convenios, la cláusula es una formalización de una realidad existente pero a la vez un santo y seña para que otras empresas sigan el ejemplo.

Es un golpe, además, para todas aquellas empresas que han salido a la lucha contra los incumplimientos, ya que ahora sus patronales tendrán un arma más de cobertura para ignorar esas demandas.

Será, a su vez, un arma de extorsión de las patronales que sí cumplen los acuerdos, pero que enfrentan luchas de sus trabajadores para mejorarlos.

Se entienden, ahora, las dilaciones que la Utpba forzó en la negociación con las cámaras, pidiendo en forma inopinada y sin sustento en organización alguna, porcentajes inalcanzables para el estado real del gremio, para luego cerrar con una demora ruinosa para nuestros salarios, por chaucha y palito, y casi en los mismos términos que las patronales habían propuesto hace seis meses. Estaban, en realidad, poniéndole precio a esta nueva entregada de características históricas, estratégicas.

La cláusula es gravísima por sí misma pero sobre todo es un intento de la burocracia y las patronales de ponerle punto final a todo un proceso de luchas históricas que obligaron a la Utpba y las empresas a habilitar la paritaria de rama, luego de treinta años de negociaciones atomizadas por medio.

Esas luchas, cuyo punto más alto fue en 2013, con el paro y el actazo en el Obelisco el 7 de junio, y que impusieron la vuelta del plenario de delegados y los paritarios electos en asamblea, fueron la fragua donde se moldeó el Sipreba, que las patronales y el gobierno se unen para excluir de la negociación paritaria.

El Sipreba ha denunciado el acuerdo ominoso y convocó a asambleas y ruidazos en las redacciones, que ya han comenzado. Tenemos que hacer de esas asambleas una instancia de elaboración y puesta en marcha de un plan de lucha y de rechazo al acuerdo en forma integral. Que organicen la bronca y la fuerza de los compañeros hacia una lucha firme contra las empresas, para lograr una recuperación de lo perdido y un aumento para este año que compense la inflación. Y que se imponga que ninguna empresa desconozca los acuerdos.

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