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24 de junio de 2019

Despidos en Danica LLavallol: Un balance necesario

De cara a la elección del SOEIA.

La sangría de despidos en la industria aceitera recorre varias provincias, pero ha tenido un fuerte impacto en las fábricas de la seccional capital. Los despidos recientes en Dánica Llavallol, se suman a la lista de los 200 despidos de Nidera producidos con el cierre de la planta (ambas de dicha seccional), a los despidos masivos en Dánica San Luis, de Viluco, Bunge, Cargill, por nombrar las más importantes. En un cuadro de fuerte recesión económica producida por las medidas de Macri y el FMI, donde la industria aceitera ha alcanzado altos porcentajes de capacidad ociosa, la destrucción de puestos de trabajo se cuentan de a centenares de miles en toda la industria y la aceitera no quedó al margen.

El conflicto en Dánica Llavallol comenzó con el paro total de la planta con bloqueo de portones frente a 33 despidos, y continuó con un acampe en puerta de fábrica, luego de dictada la conciliación obligatoria por la Secretaría de Trabajo Nacional, mientras que la empresa no permitió el ingreso desconociendo en los hechos la conciliación.

El desgaste de una lucha aislada

El mes de acampe de los aceiteros mostró la enorme disposición a la lucha por parte de los trabajadores, pero también dejó en evidencia la necesidad de romper el aislamiento con un plan de lucha nacional de toda la Federación que refuerce esta lucha junto a la que dieron los aceiteros de los otros conflictos como el de Dánica San Luis y el de Viluco Santiago del Estero. La negativa por parte de la Federación Aceitera a convocar una acción en defensa de todos los puestos y las condiciones de trabajo, fue la misma orientación de derrota con que la Federación había llevado al aislamiento frente al cierre definitivo a Nidera Cofco a comienzos de año con la colaboración de la actual conducción del sindicato aceitero de capital. El cuadro se completa con la integración de la Federación Aceitera al Frente moyanista que en pos del relevo peronista-cristinista del gobierno deja pasar los miles de despidos, ataques a convenios y rebajas salariales con paros aisladas y desmovilizando a los trabajadores.

Los trabajadores de Dánica resolvieron levantar el conflicto en asamblea de fábrica con la reincorporación de 15 compañeros sobre los 33 despedidos y resignando el 10% del presentismo (un acuerdo de fábrica conquistado en el año 89) y mas de 20 categorías que estaban sobre el convenio.

Límites de una orientación 

Creemos necesario abordar junto a los trabajadores de Dánica, y todos los aceiteros, una reflexión y procesar un balance de esta lucha de cara a las próxima etapa. El primer señalamiento corresponde a la ausencia de un planteo de plan de lucha a la Federación Aceitera durante todo un mes que duró el conflicto. Los representantes sindicales y delegados de Dánica no tomaron este aspecto fundamental para el desarrollo del conflicto.   Tampoco se impulsaron movilizaciones a las audiencias, lo que hubiera servido a la visibilización del conflicto, pero en primer lugar como factor de presión contra la patronal, y tambien de presión hacia la Federación Aceitera ¡que apenas sacó un comunicado por los despidos!

De igual modo se colocaron frente al conflicto de Nidera, que si bien acercaron la solidaridad a aquel acampe, no denunciaron la línea de desgaste y aislamiento durante a ese conflicto. 

Se hace necesario para el conjunto de los aceiteros, como tarea primordial, poner en pie una alternativa que defienda la independencia respecto al Estado, a todas las fuerzas políticas patronales y a todas las variantes de la burocracia sindiasa; que se postule defensora de la democracia sindical, y que sobre esa base, con el método de asambleas de fábrica, plenario de delegados y congresos nacionales, organice y desenvuelva la fuerza de los trabajadores aceiteros para defender los puestos de trabajo y todos los derechos conquistados.

Recuperar el sindicato aceitero de la capital (SOEIA) es un primer paso en este sentido.

Rechazamos la impugnación a los compañeros de Nidera que en esta perspectiva plantearon integrar la lista opositora a la actual directiva.

No obstante llamamos a votar a la lista conformada por los delegados de Danica y Molinos Cañuelas que es la expresión de todo un sector de luchadores y activistas aceiteros que buscan poner en pie una dirección combativa y democrática en el gremio. Que esta tarea se concrete es una batalla fundamental para el destino del sindicato y los trabajadores aceiteros. Sobre el activismo del gremio recae esa tarea.

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