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2 de julio de 2019

Supermercados Emilio Luque: una salida provisoria que prepara más ataques a sus trabajadores

El conflicto en la cadena tucumana

Hace dos semanas, cientos de trabajadores de los supermercados de la firma Emilio Luque realizaron un paro y movilización a casa de gobierno. El mismo, que se extendió por tres días consecutivos, exigía  el pago de parte del sueldo del mes de mayo adeudado y la garantía sobre la continuidad laboral en la cadena de supermercados. 

Los rumores sobre una posible quiebra de la empresa en los días anteriores y el desabastecimiento empujaron a los trabajadores y trabajadoras a salir a la lucha. Finalmente, y luego de la intervención del gobierno, que se comprometió a gestionar un crédito "blando" de algún organismo para que la patronal se ponga al día y reponga la mercadería, el conflicto se levantó provisoriamente. La empresa se comprometió a pagar 3 mil pesos a cada empleado  y destinar todo lo recaudado a completar la deuda con los trabajadores. Con esa promesa, los más de 1200 trabajadores repartidos en las 20 sucursales ubicadas en Tucumán, Salta, Santiago del Estero y Catamarca, volvieron a abrir las puertas.

La patronal  de Luque se ha embarcado en los últimos años en una diversificación de sus negocios. Ha puesto en pie una fábrica de fideos en el este, compró dos ingenios (Concepción y Marapa) y entró en el negocio del bioetanol. La fortuna que amasó la empresa durante estos años fue sobre la base de la superexplotacion de sus empleados,  que la Secretaría de Trabajo convenientemente dejó pasar sin abrir la boca. Ahora, ante el primer traspié, pretende hacerle pagar los platos rotos a los trabajadores. 

Ni lerdo ni perezoso, Emilio Luque acaba de presentar un recurso preventivo de crisis. El mismo es la antesala de despidos masivos. Dicho por él mismo, avanzará hacia la venta de varias sucursales o su transformación en cooperativas. No habían pasado horas de la vuelta al trabajo y ya amenazaba en entrevistas radiales y televisivas a los activistas que "habían llevado al resto de las narices a cortar calles". El gobernador Juan Manzur le echó la culpa al gobierno nacional aduciendo que las decisiones económicas de aquel repercutían negativamente en este tipo de empresas. ¡Pero Manzur acompañó con sus parlamentarios nacionales cada ley que impulsó el macrismo contra los trabajadores  produciendo  una verdadera masacre laboral!

En la previa a las elecciones hemos sido testigos de la puesta en pie de "mercaditos" populares. Los mismos, puestos en pie por funcionarios y legisladores del oficialismo, ofrecían mercadería a precios populares a cambio de participar en las actividades de campaña de candidatos de Manzur. Este verdadero desvío de fondos públicos no mereció la crítica de ningún opositor a excepción del Frente de Izquierda. También circularon por los barrios vales por alimentos a  retirar de los supermercados de Emilio Luque. 

Los y las trabajadoras de Luque han dado muestras de las energías y predisposición a la lucha por los puestos laborales. El SEOC, sindicato de comercio, se debe poner al frente para organizar las asambleas por sucursal y rechazar cualquier intento de despedir o reducir el plantel. Que Luque abra los libros de la empresa para que una comisión de trabajadores pueda controlar qué se hizo con las superganancias de estos últimos años. En simultáneo se debe exigir que el gobierno provincial estatice las sucursales y las ponga bajo gestión de los trabajadores, únicos interesados en que sigan abiertas sus puertas. Con la pobreza en ascenso y el alto nivel de desocupación (que ya supera oficialmente el 10%), el gobierno debe garantizar que se venda a precios populares productos de la canasta básica.  Luque debe responder con su patrimonio la garantía de los puestos laborales. 
 

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