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23 de julio de 2019

¿Qué hay detrás de la foto de Alberto Fernandez con la burocracia sindical?

La reunión de Alberto Fernández con un sector de la CGT fue un claro mensaje en dos sentidos: en primer lugar, mostrar capacidad de contención y disciplinamiento sobre los trabajadores. Segundo, terminar de alinear a un sector de la burocracia sindical.

El primer objetivo de la reunión, más precisamente de la foto, tiene como destinatario al capital financiero y a la burguesía en su conjunto. La disputa política de fondo con el macrismo no es el programa económico ya que ambos comparten la hoja de ruta trazada por el FMI: pago de deuda, reforma laboral y previsional, entrega de los recursos naturales. El punto neurálgico gira en torno a qué fuerza política es capaz de contener y disciplinar al movimiento obrero de cara a la próxima etapa de profundización del ajuste.

El segundo aspecto responde a la necesidad de alinear la tropa después del malestar manifestado por los popes de la CGT tras haber elegido, Fernández, al sindicalismo filo-kirchnerista para su primera foto de campaña. Foto que incluyó al tándem ultra K Kicilof-Magario. Esto se suma al desplazamiento en el armado de las listas y el rol secundario que la fórmula F-F-M le asigna a la CGT por considerarla “piantavotos”. 

“No hay que hacer nada que joda a la gente”

Con este eufemismo, la burocracia sindical dejó en claro su intención de profundizar la tregua frente a la política de ajuste permanente del macrismo. En este punto fundamental, la CGT coincide con los Moyano, los Palazzo y todo el arco kirchnerista, incluida la centroizquierda, del sindicalismo. Es la continuidad de la consigna “hay 2019”. Toda una línea de derrota del movimiento obrero en función de un recambio electoral al servicio del PJ.  Una variante avalada por el FMI. Nadie saca los pies del plato.

En este sentido, frente al ataque frontal que lanzó el gobierno contra un sector de la burocracia, en relación al paro de los aerocontroladores, el reclamo de los bancarios por el encuadramiento de las Fintech, y de los camioneros por los trabajadores de carga y descarga de Mercado Libre, el FreSiMoNa (Frente Sindical para el Modelo Nacional) desistió de convocar a una movilización en defensa del derecho de huelga y los convenios para “privar a Macri de argumentos”. Como se ve, nada separa a la burocracia sindical cuando se trata de desmovilizar a los trabajadores.

Por su parte, el macrismo, aconsejado por el Rasputín devaluado Jaime Durán Barba, intenta dar una centralidad en la campaña a los dirigentes sindicales explotando el repudio que generan en todo un amplio sector de trabajadores y de la pequeño burguesía.

Por último, hay que destacar que el candidato a presidente asistió acompañado, entre otros, por el gobernador electo de Tucumán, Juan Manzur. Un enemigo acérrimo de los derechos de la mujer, representante del clero. Un punto de acuerdo entre todos los presentes. La dirigencia sindical se pronunció en su momento vergonzantemente en contra del aborto legal aduciendo imposibilidad de costearlo para las obras sociales. 

Todos con el FMI

La promesa de Fernández para la tribuna fue rechazar la reforma laboral, restituir el Ministerio de Trabajo y de Salud, y mantener el status quo de la organización sindical, en primer lugar la Ley de Asociaciones sindicales, que garantiza un férreo control a las direcciones sindicales sobre todo el aparato. Espejitos de colores.

La realidad desmiente al ex jefe de gabinete de Nestor Kirchner. Fernández recibió la visita del FMI y se comprometió garantizar el pago de la deuda, impulsar la reforma laboral y previsional. Tal como lo explican los verdaderos voceros del candidato, el “grupo Callao”, el equipo económico de Fernández. 

En la reunión no hubo mención al plan de liquidación de las paritarias, que tras el manto de un “contrato ciudadano” incluye ademas “mesas sectoriales” para flexibilizar convenios -al estilo Atilra, Unión Ferroviaria. Por si fuera poco, nadie mencionó tampoco el planteo de Fernández acerca del dólar subvaluado, lo que en criollo significa una nueva devaluación, depreciación real del salario, nuevos tarifazos. 

Los que se reunieron con Fernández son los mismos dirigentes sindicales que pactaron con Macri tres reformas laborales, frenadas con las movilizaciones (boicateadas por la central) de diciembre de 2017. Es la burocracia que dejó pasar los preventivos de crisis con los cuales las patronales flexibilizaron de hecho condiciones de trabajo y despidieron incluso con indemnizaciones miserables a miles de trabajadores. Es la misma que firma paritarias a la baja en todos los gremios, la que no se pronuncia contra el acuerdo colonial Mercosur-Unión Europea

Por una salida de los trabajadores y la izquierda

CFK pide a gritos el apoyo del capital financero y la burguesía proclamando que ella es más capitalista que Macri y compañía, mientras se compromete con los planes del FMI. La burocracia sindical pretende arrastrar a esta política antiobrera a los trabajadores. Los trabajadores necesitamos una nueva dirección en el movimiento obrero que defienda los intereses de clase. Para eso desde el Frente de Izquierda-Unidad planteamos la necesidad de un paro activo de 36hs camino a la huelga general para derrotar el régimen del FMI. Para que la crisis la paguen los capitalistas. No al pago de la deuda fraudulenta, nacionalización de la banca y el comercio exterior para tener en nuestras manos todos los resortes de la economía y destinar el ahorro nacional a la industrialización del país, la educación y la salud. Las listas del FIT-U las integran los trabajadores que defienden día a día este programa. Frente a las listas del FMI y los burócratas sindicales el voto a nuestras listas es en defensa de  esta prespectiva estratégica.

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