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1 de agosto de 2019

Impulsemos una lucha de todo el movimiento obrero para enfrentar el desplome salarial

Datos del INDEC muestran a los salarios en picada.

El poder adquisitivo de los trabajadores sigue deteriorándose día tras día. Según los últimos datos del Indec, en lo que va del año el alza de los salarios acumuló un promedio de 15,6%, mientras la inflación, al mes de junio, trepó un 22,4%. Una pérdida promedio de casi 7 puntos en la primera mitad del año, aun cuando muchas paritarias concentran el mayor porcentaje de aumento en esos meses. Ningún segmento del mercado laboral, ni privados ni públicos registrados y mucho menos los trabajadores en negro  pudo escapar de la depreciación salarial en lo que va del 2019.

La variación del índice de salarios del mes de mayo (con respecto a abril) mostró un promedio del 2,8% frente a un aumento de precios del 3,1%. La tendencia sigue a la baja.

Otros datos interesantes los aporta el Ministerio de Producción y Trabajo en su último reporte. Con respecto a la remuneración promedio de los últimos doce meses, señala una caída de 8,1%. En tanto la masa salarial real (los salarios conformados) promedio marcó un saldo negativo de 9,4%.

Estos datos oficiales describen el permanente deterioro de nuestros salarios. La retracción de la actividad económica (3,1% en lo que va del 2019) y la caída del consumo (- 8%) especialmente en alimentos, bebidas y lácteos) sumado a los 217.000 despidos en blanco de los últimos 12 meses dan cuenta de una crisis profunda que está siendo descargada sobre la espalda de los trabajadores ocupados y desocupados. 

Para echar más leña al fuego, las paritarias este año cerraron en promedio alrededor del tope impuesto por el gobierno del 28% frente a una proyección inflacionaria del 40%. La lucha del Sutna en defensa del salario, con los métodos asamblearios de deliberación y movilización señalaron un camino al resto del movimiento obrero. La conquista del 67% de aumento que iguala a la inflación durante el período que abarca el acuerdo paritario tiene un enorme valor no solo por el número sino por los métodos clasistas y antiburocráticos con los que se llevó adelante el reclamo. 

En cuanto al panorama próximo, la cuestión salarial está seriamente amenazada. Alberto Fernández anuncia cada vez que puede sus intenciones de devaluar el peso, vía no renovación de Leliqs (demagogia “anti-negociado” mediante) lo que significaría una nueva licuación de salarios y nuevos tarifazos. Devaluación, reformas laboral y previsional son puntos programáticos coincidentes entre el macrismo y el Frente de Todos. La hoja de ruta diseñada por el FMI.

Por su parte, la burocracia sindical de todo pelaje anunció la continuación de la tregua con el gobierno. Tanto los oficialistas como el petrolero Pereyra o la Uatre, como la CGT  (Daer, Acuña, Caló) el Frente Sindical por el Modelo Nacional (Moyano, Palazzo, Biró) y las CTAs, son cómplices de este ataque brutal que sufre el movimiento obrero y los trabajadores. 

Para que los trabajadores no paguemos la crisis es necesario desconocer la deuda usuraria y fraudulenta. Nacionalizar la banca y el comercio exterior y destinar el ahorro nacional a la industrialización, a la educación, la salud y la obra pública atacando a su vez el problema de la desocupación. Se impone sacarnos de encima a la burocracia sindical. Está a la orden del día la necesidad de un paro de 36hs camino a la huelga general para derrotar al régimen del FMI. Solo el Frente de Izquierda y los Trabajadores-Unidad levanta estos planteos Para que la crisis la paguen los capitalistas. El voto al FIT-U refuerza la perspectiva de una salida de los trabajadores y la izquierda.

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