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15 de agosto de 2019 | #1560

El Plenario del Sindicalismo Combativo convoca a organizar una gran movilización nacional

Viernes a las 17 horas, en el Sutna
El Plenario del Sindicalismo  Combativo convoca a organizar  una gran movilización nacional

Foto: Ojo Obrero Fotografía

Mientras los trabajadores recibíamos los mazazos del capital financiero -que en sólo dos días provocó una devaluación del 35%, de efectos demoledores sobre los ya pauperizados salarios-  la conducción de la CGT salió apresurada de la reunión de su mesa chica, convocada de urgencia, a aportar calma en defensa de la “institucionalidad democrática”. "En la CGT no se está hablando de paro", declaró Héctor Daer. 

Los capitales especulativos aprovechan esa institucionalidad para fugar las ganancias que hicieron en la bicicleta de las Leliqs, a costa del empobrecimiento de millones, mientras la CGT le niega a los trabajadores su derecho a ejercer la huelga y la protesta en defensa de sus intereses.

Para simular su entrega propusieron “medidas de emergencia” que no pasan de una puesta en escena. 

La exigencia a la convocatoria  al Consejo del Salario no significa nada; primero porque era algo que ya estaba en la agenda del gobierno y luego porque no establece reclamo alguno. Con un mínimo de 12.500 pesos el gobierno debería incrementarlo en un 160% para que, al menos, alcance a la canasta de pobreza. 

Lo mismo vale para el reclamo de reapertura de paritarias, sin medidas de lucha que lo acompañen, cuando las patronales amenazan con desconocer los acuerdos previos como ya hace el gobierno de Chubut.

En la misma sintonía que el plan de paliativos anunciado por Macri, son medidas para hacer pasar el derrumbe general de las condiciones de vida de los trabajadores y jubilados. 

Los anuncios de Macri, que Daer vio “con agrado” porque “muestran la preocupación oficial por resolver temas que afectan gravemente a la población” son una provocación. 

El nuevo salto que pegó el dólar después del discurso se comió en minutos el “beneficio” de los miserables bonos (en septiembre y octubre, que no van a los básicos); y ni hablar de la situación de los jubilados que no reciben nada.

Lo de la CTA-Yasky es incluso más pérfido. Critica duramente a Macri y se declara en “estado de sesión permanente” para “que el voto popular valga más que la represalia y el daño económico de los especuladores” y así “llegar al mes de diciembre” ¡Impresionante! 
El agregado de que buscará “coordinar con la CGT” (que ya explicó que no va a mover un dedo) es propio de un sketch de Capusotto. 
La burocracia de todo pelaje actúa según la línea maestra que le dictó Alberto Fernández: luego de promover la devaluación,  insistiendo con el atraso cambiario, y de justificarla como algo inevitable, ordena aguantar para que Macri cargue con el costo del trabajo sucio. El salvador nacional reclamará a los trabajadores los sacrificios que requiera la hora.

La trampa del voto a los Fernández, como el recurso eficaz para sacarse de encima a Macri, se revela con toda nitidez. Aunque los promotores del “hay 2019” no deberían perder de vista el componente antiajuste que motivó ese voto. La rebelión que recorre Chubut, y que no parece menguar, contra un gobernador –Mariano Arcioni– electo hace dos meses es una seria advertencia a los estrategas del “hay octubre”.  

Los trabajadores debemos adoptar un curso de acción diametralmente opuesto a la parálisis que nos quiere imponer la burocracia sindical. 

Hay que intervenir sin demora en la crisis actual, con un programa de salida basado en las reivindicaciones más apremiantes -la defensa del salario, de las jubilaciones y de los puestos de trabajo-, combinadas con medidas de fondo para quebrar el saqueo nacional: romper con el FMI, desconocer la deuda usuraria y nacional, la banca, entre otras. Cuestiones como la reapertura de paritarias, la prohibición de despidos, la ocupación de toda fábrica que cierra, el aumento de emergencia a los jubilados, un salario mínimo de 35.000 pesos, estarán con seguridad en el centro de los reclamos, junto al paro activo de 36 horas e inmediato plan de lucha. La Coordinadora Sindical Clasista sostendrá el planteo de Congreso de Delegados mandatados por asambleas de todos los sindicatos y centrales, para debatir un programa obrero y el plan de acción para imponerlo.

El Plenario del Sindicalismo Combativo convoca, el viernes 16, a las 17 horas,  en la sede del Sutna, a todas las organizaciones sindicales, comisiones internas y, en especial, a las organizaciones sociales y piqueras que han sido puntales de la resistencia y siguen en la calle, a  una reunión abierta para organizar una movilización y un plan de lucha nacional.

Más que nunca: son ellos o nosotros: los capitalistas, el FMI y sus representantes políticos o la clase obrera movilizada por su vida y su futuro.

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