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12 de septiembre de 2019 | #1564

Una jornada de paros y movilizaciones

Medidas de fuerza de estatales, docentes universitarios, judiciales y los Suteba combativos

En la jornada del martes tuvo lugar un triple paro de sectores del Estado: al paro nacional de 24 horas con movilización a Plaza de Mayo de ATE (estatales), se sumó el de la Conadu Histórica (docentes universitarios) y el de la UEJN (judiciales). La CTA Autónoma, por su parte, no llamó a parar sino que acompañó la movilización con una difusa “jornada de lucha”.

Estatales

En la jornada previa, el Ministerio de Producción buscó descomprimir la jornada y le impuso a los estatales de la Administración Nacional de Aviación Civil (Anac) una conciliación obligatoria por 15 días para que no se vean afectados los vuelos: el acatamiento de la conciliación le quitó uno de sus filos principales a la medida de fuerza.

Otro conflicto que tuvo un lugar destacado en la jornada fue el reclamo de los inspectores de tránsito de la Ciudad, que tras la trágica muerte de Cinthia Choque y las graves heridas que sufrió Santiago Siciliano, dejaron al desnudo todo un régimen de precarización laboral que se ha profundizado bajo el gobierno de Macri y Horacio Rodríguez Larreta.

Sin embargo, la convocatoria de ATE reunió las características habituales de otro paro aislado y sin preparación. En el caso de la Verde de ATE Nacional, no convocó a asamblea ni plenario alguno. Por su parte, la Verde y Blanca de ATE Capital, que tampoco realizó asambleas para darle impulso a la medida de fuerza, votó en su plenario una marcha divisionista que no tuvo como destino la Plaza de Mayo, sino Modernización.

En la Ciudad de Buenos, por lo tanto, tuvieron lugar dos movilizaciones poco concurridas y dos actos separados por la ridícula distancia de media cuadra. El acto central en el que confluyeron ATE Nacional y la Conadu Histórica fue convocado a Plaza de Mayo, y fue en el que en mayor medida confluyeron las seccionales (ATE Sur, Brown) y juntas internas combativas (Incaa, Garrahan, Inti).

En el interior del país, el cuadro fue variopinto. En la convulsionada Chubut, hubo asambleas y piquetes: en Esquel, la Asamblea de Salud adelantó su rechazo a un posible llamado a conciliación obligatoria, cuyo rumor llegó desde Rawson. En Chaco se realizó una movilización en Resistencia, pero sin el sector más dinámico: el gobierno impuso la conciliación obligatoria el lunes para que se levantara la toma y el paro del Instituto de Cultura. En Río Negro, unos 500 estatales cortaron totalmente el puente Cipolletti-Neuquén. En Santa Rosa tuvo lugar una pequeña movilización.

En Neuquén (la dirección Verde y Blanca llamó a no parar); Mendoza y Tierra del Fuego directamente no hubo paro ni movilización. Lo mismo en Santa Cruz, a excepción de la movilización que tuvo lugar en Caleta Olivia.

Docentes, docentes universitarios y judiciales

El paro nacional convocado por la Conadu Histórica tuvo un alto acatamiento. En la Ciudad de Buenos Aires, donde la AGD-UBA es su gremio de base, se sintió particularmente en el CBC, Filosofía y Letras, Sociales y los colegios preuniversitarios como el Carlos Pellegrini y el Nacional Buenos Aires, cuyo paro fue completo. La jornada marcó una continuidad con el paro de Ctera del jueves 5 en solidaridad con los docentes de Chubut.

En la jornada pararon también los Suteba combativos y hubo una clase pública en el Obelisco por reapertura de paritarias, básico de 35.000 pesos con indexación mensual y bono de emergencia de 5.000. Allí se repudió el régimen del FMI y se reclamó por un paro y plan de lucha de Suteba y el Frente de Unidad Docente (FUDB), además de expresarse el apoyo a la lucha de Chubut.

En el caso de los judiciales, también fueron al paro, esta vez de 36 horas (luego del paro de 24 horas de la semana pasada) y con la movilización de unos mil judiciales en los Tribunales de Talcahuano. Ya está previsto un nuevo paro para la próxima semana y este fin de semana tendrá lugar el Congreso de la UEJN, que necesariamente procesará el debate sobre la continuidad de las medidas de fuerza.
El 10 de septiembre, la Corte Suprema elevó al jefe de Gabinete de ministros, Marcos Peña, una nota firmada por los cinco jueces solicitándole una ampliación presupuestaria: el paro se siente y está planteada la conquista de la reapertura de las paritarias.

Unificar la lucha

Mientras Andrés Rodríguez volvió a aclarar hoy que la CGT no está evaluando una medida de fuerza, la CTA de Yasky busca articular un paro… con la CGT. La CTA Autonóma, por su parte, acompañó el paro de ATE con una “jornada de lucha” porque “no hay condiciones” para un paro. Por su parte, el triunvirato Cayetano busca parlamentarizar el reclamo con una difusa “emergencia alimentaria”, cuyo objetivo es sacar de las calles al movimiento piquetero independiente.

Esta política de tregua está al servicio de la “gobernabilidad”, es decir, de la continuidad del ajuste evitando una irrupción de los trabajadores en esta transición de crisis. El aval de Fernández a la devaluación, su planteo de tregua por 180 días a partir del 10 de diciembre y su promesa de una “salida a la portuguesa”, son señales de para la continuidad del régimen del FMI.

La unificación de la lucha de los estatales, docentes y judiciales es una necesidad para triunfar. El paro activo nacional de 36 horas es ineludible para quebrar el ajuste y la tregua. Un congreso de delegados de todas las centrales obreras pueden darle forma a un plan de lucha y a un programa para que la crisis la paguen quienes la generaron y no los trabajadores.

Los sindicatos como el Sutna, AGD, Ademys y las Juntas Internas y organizaciones piqueteras integrantes del Plenario Sindical Combativo, han tomado la iniciativa de convocar a un Plenario Nacional de Trabajadores Ocupados y Desocupados este sábado 14 de septiembre, que ya tuvo una primer reunión multitudinaria el sábado 7, para contribuir al desarrollo de una intervención de los trabajadores en la crisis.

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