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2 de diciembre de 2019

Misiones: los trabajadores estatales y la necesidad de una asamblea de base

La provincia de Misiones se vio sacudida durante 2019 por una veintena de paros fraccionados de las distintas reparticiones estatales. Los empleados de Salud Pública, los trabajadores del Ministerio de Ecología -quienes aún mantienen su medida de fuerza-, los trabajadores municipales de Apóstoles, Oberá, y Eldorado son algunas de las luchas que se sucedieron en este año.

Algunas de las medidas terminaron en victorias y otros en derrotas, pero todas tuvieron la misma característica, el aislamiento del resto de los trabajadores del Estado por parte de ATE que se negó, sistemáticamente, a llamar a un paro general, así como a una asamblea de base que discuta un plan de lucha conjunto.

La situación de los estatales misioneros

La provincia de Misiones es una de las provincias con los salarios estatales más bajos del país –mucho más si se trata de trabajadores municipales- y con un alto nivel de precarización laboral que va desde “becarios" hasta contratos basura.

Los salarios estatales iniciales, cuando son en condiciones genuinas, no superan los $16000 y tienen un alto componente de sumas no remunerativas. Los contratados perciben sumas de $7000 u $8000 y de los becados apenas si llegan a los $4000 o $5000.

En el caso de los estatales municipales se debe agregar a los bajos salarios las “alertas" de no pago del medio aguinaldo en algunos municipios, como A. Del Valle (AgenciaHoy, 19/11).

Las condiciones laborales no escapan a esta realidad. Con un Estado en pleno ajuste, que recorta dinero para pagar deuda usuraria, el recorte viene por pagar salarios de miseria y no "gastar" en materiales y herramientas de trabajo, redundando en un abandono de la seguridad e higiene de los trabajadores. Esto lo pueden marcar los recolectores de basura que apenas si reciben guantes, y los guardaparques, que además de sueldos de miseria, deben comprarse su propio equipo si quieren tener un mínimo de seguridad a la hora de ingresar al monte.

Esta realidad se aplica a todas las reparticiones del Estado y es una herramienta de la patronal para presionar y contener a los trabajadores en un contexto nacional de crisis y ajuste.

Por una asamblea de base y el paro general

En los 4 años de la gestión de Hugo Passalacqua (de la Renovación) la burocracia sindical de la Verde desarrolló un método de aislamiento que consistía en paros escalonados (o sea, los lugares de trabajo no paraban en forma simultánea) y en que cada repartición luchara por separado contra la patronal. Así, a pesar de que las necesidades de los trabajadores tenían homogeneidad, las luchas eran desgastantes y forzaban a rápidos acuerdos, lo que favorecía a la patronal.

En noviembre ha asumido una nueva dirección. Desde Tribuna Estatal y el Partido Obrero convocamos a los trabajadores a debatir una salida obrera a la crisis. Si bien es real que cada repartición tiene sus propias particularidades el llamado a una asamblea de base de la totalidad de los trabajadores, sean afiliados o no, puede acordar una programa de reivindicaciones homogéneas que se centre en la reincorporación de todos los despedidos de todos los sectores, el pase a planta para todos los trabajadores del Estado, un salario igual a la canasta familiar y la indexación salarial de acuerdo a la inflación, así como un método de lucha para lograrlo, la huelga general con piquetes y ocupación de los lugares de trabajo.

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