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16 de enero de 2020

La burocracia docente misionera califica de “utopía” la recomposición salarial

En una entrevista cedida al diario Primera Edición el viernes pasado, el flamante secretario general de UDPM (Unión de Docentes de la Provincia de Misiones), Rubén Darío “Grillo” Caballero, manifestó que la agrupación ADoMIs, a la que pertenece y que es la que conduce el gremio, continuará militando dentro del gobierno provincial renovador y que acompañarán su política educativa. Además, aseveró que “hablar de un básico de $12.000 (valor del básico al que debería llegar hoy un docente según el acta acuerdo de Ctera y el macrismo)  es casi utópico” (10/1), aún cuando otras provincias sí lo pagan. 

El sueldo docente y el costo de vida

La política educativa de la renovación, tan avalada y alabada por ADoMIs, consiste básicamente en destruir el salario.

Podemos decir que se basa en ignorar lo establecido en el artículo 6 del Estatuto Docente, el derecho  a “una remuneración y jubilación justas, cuyos índices serán actualizados anualmente, de acuerdo con las oscilaciones del costo de vida”. Hoy los docentes misioneros ganan salarios de miseria y las paritarias se negocian a sus espaldas sin ningún tipo de consulta a las bases. 

El salario inicial docente es de $20.250 (con un básico de $5805), o sea, 50% por debajo de la Canasta de Pobreza (cuyo valor asciende a casi $41.000 según el IPEC para una familia de 4 miembros), la que sólo pueden superar aquellos docentes con 2 cargos o más de 30 hs cátedras, y antigüedad. La Renovación y ADoMis creen que un salario justo es de la mitad de la canasta de pobreza.

Tampoco se cumple con la actualización real de los salarios. Solo tomando 2019 la inflación fue de un 53,4%  mientras que el aumento acordado por el gobierno y UDPM fue de 18%, apenas un tercio de la inflación. Esta situación se repitió en los años anteriores y la pérdida de poder adquisitivo entre los docentes fue enorme, más aún si consideramos el achatamiento de la pirámide salarial con aumentos en negro. Nuevamente queda demostrado que la alianza de ADoMis y la Renovación están destruyendo el salario docente. 

Difícilmente se pueda sostener que “la educación está en el tope de la agenda”, como le gustaba decir a la ex secretaria general Stella Maris Leverberg y varios voceros renovadores. Si miramos los salarios de los docentes, las jubilaciones, el recorte de cargos y horas cátedras, la inversión en infraestructura y material didáctico, lo que está “a tope” en la agenda del gobierno es hacer pasar el ajuste, y que lo paguemos los trabajadores.

La cuestión es que no se aguanta más, la salida es la organización independiente del gobierno y de las burocracias sindicales para movilizarnos en defensa de: un salario básico igual a la canasta familiar total, más ítems remunerativos por nivel, zona, y antigüedad; una jubilación del 82% móvil, a los 25 años de servicio y sin límite de edad; un acceso a la docencia por concurso público y transparente bajo control de trabajadores; y recuperar UDPM para las y los trabajadores.

 

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