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25 de enero de 2020

En Misiones la explotación laboral en los yerbales se cobra una nueva vida

El pasado 9 de enero una trafic abocada al traslado de tareferos -cosechadores de yerba- protagoniza un accidente de tránsito, a raíz de un desperfecto mecánico, por lo que termina desbarrancando. Eran 20 los tareferos transportados, entre ellos un menor de edad, de los cuales 9 resultaron con traumatismos graves. Uno de ellos, José Roberto Alarcón de 28 años, falleció 10 días después a raíz de las graves heridas sufridas en el accidente. Según trascendió en los medios locales la trafic en cuestión no se encontraba habilitada para el transporte de pasajeros y además no contaba con los asientos traseros donde, justamente, se encontraban ubicados los tareferos que resultaron con heridas de consideración.

El accidente vuelve a poner sobre la mesa las paupérrimas condiciones laborales que rigen en la actividad y que cada tanto se cobran la vida de estos trabajadores rurales. De hecho, históricamente los tareferos han sido trasladados en los camiones que transportan los raídos -fardos de aproximadamente 100 kg de hoja cosechada- sin que el Estado provincial jamás haya intervenido para que esto no suceda y, tampoco, el sindicato alce la voz al respecto. Fue recién en el 2013, luego de protestas de familias tareferas, a raíz de un accidente vial donde fallecieron 8 trabajadores que volvían de la tarefa, que el gobierno provincial, entonces encabezado por Maurice Closs, improvisa una medida que consistió en el otorgamiento de créditos para la compra de colectivos viejos de una empresa de transporte urbano de pasajeros muy cercana a dicho gobierno y, por lo tanto, beneficiada sistemáticamente por este, con lo cual antes que una solución al problema significó un negociado que le sirvió a la empresa en cuestión para que se descarte de unidades que ya no les servían.    

La patronal puede tratar a los tareferos como animales porque cuenta con la complicidad del Estado y la burocracia de la Uatre. Se trata de un sector que se desempeña en condiciones de semiesclavitud: soportando frío, calor, lluvia y hambre en las precarias carpas montadas en los yerbales, sin las más mínimas condiciones para vivir. Sin embargo, la voracidad de los patrones no tiene límites y exigen a viva voz mayores condiciones de explotación: en recientes declaraciones públicas el productor y dirigente yerbatero Carlos Ort pidió que se corten los planes sociales durante la cosecha y así poder contar con más tareferos disponibles para ser explotados.

El Estado tiene responsabilidad directa en la muerte de este trabajador ya que la misma es el resultado de la falta de controles. El Ministerio de Trabajo de la provincia brilla por su ausencia lo que permite que la familia tarefera sea explotada sin escrúpulos y a la vista de todos.

Desde el Polo Obrero y el Partido Obrero expresamos nuestra solidaridad con las familias de las víctimas de accidente y exigimos justicia por la muerte de José Alarcón. Planteamos además la organización de todos los trabajadores para que mediante un plan de lucha podamos imponer al gobierno y empresarios condiciones humanas de trabajo, con salario mínimo igual al costo de la canasta familiar, traslado y permanencia en los yerbales con seguridad, jornada de trabajo de 8 horas, blanqueo sin estafas; que el Estado asegure trabajo todo el año, vacaciones, aguinaldos y demás derechos reconocidos por la legislación vigente y sistemáticamente negados a estos trabajadores.

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