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10 de febrero de 2020

La campaña en defensa de las jubilaciones en el Hospital Garrahan

Las primeras actividades en el Hospital Garrahan con el folleto Los jubilados financian al Estado y no al revés permitieron constatar el gran interés que hay entre los trabajadores por el futuro del sistema previsional. En las recorridas se vendió un buen número de ejemplares y se generaron interesantes debates.

Al ingresar a los cuartos de estar de enfermería y mencionar el tema jubilatorio, se “paraban las antenas”. El inminente robo que prepara el gobierno de Alberto Fernández, congelando las jubilaciones que superan por migajas la jubilación mínima de indigencia, no era comprendido con claridad en medio de las maniobras “informativas” del oficialismo, que reclama a “solidaridad” a los jubilados “privilegiados”. En este punto, la introducción del folleto permitía explicar de qué modo la renegociación de la deuda con el capital financiero y el FMI incluye un ataque feroz a las jubilaciones y salarios.

El hecho de que la ofensiva contra las jubilaciones tiene un carácter internacional sí era ampliamente reconocido en su generalidad, y había una referencia entre compañeros/as respecto de lo que está ocurriendo en Francia. A la vez, los datos que aporta el folleto refrescaban una memoria histórica que la burguesía se empeñó sistemáticamente en borrar; por ejemplo, muchos compañeros y compañeras se sorprendían de que las contribuciones patronales llegaron en su momento al 33%. Es un dato que servía en algunos debates para atacar el argumento oficial de que “es inviable el 82% móvil”. Más de una compañera recordó que la propia CFK vetó la ley que establecía ese porcentaje, incluso cuando era solo del salario mínimo.

Por otro lado, es un contrapunto recurrente la mención a “quienes se jubilaron sin aportes” como un factor de quiebra del sistema. El folleto ayuda a apuntar los dardos en otra dirección: la responsabilidad del trabajo en negro es de la patronal y de su Estado, que lo permiten a rolete. En este sistema las y los trabajadores no son libres de “elegir” ninguna modalidad de contratación, que se impone -o no- por la correlación de fuerzas en la arena de la lucha de clases. Que los trabajadores tomemos conciencia del carácter de salario diferido que debe tener la jubilación es también una lucha política.

Al mismo tiempo que hay una conciencia extendida sobre el robo de los políticos de turno sobre los aportes de las y los jubilados, se expresaron dudas sobre cómo enfrentar esta situación. En este punto fue útil recordar el gran impacto de las movilizaciones contra la reforma previsional macrista de diciembre de 2017 (aprobada con los votos del PJ), que sin cumplir su objetivo inmediato cambiaron notablemente la situación política y obligaron a guardar en el freezer la reforma laboral. La campaña del PO no solo apunta a desenmascarar los argumentos interesados para encubrir la destrucción de nuestras conquistas, sino también a organizar la respuesta que la clase obrera debe dar.

La gran inquietud por el futuro del sistema previsional muchas veces deriva en observaciones como “lo lejos que estamos de conseguir nuestro reclamo de reducción de la edad”. Pero en nuestro planteo la defensa con uñas y dientes de las conquistas históricas de nuestra clase va de la mano con ese tipo de reclamos. En el ámbito de la salud las tareas implican un enorme desgaste y agotamiento prematuro, por lo que en el Garrahan el tema jubilatorio es inseparable del incipiente proceso de organización para reclamar el reconocimiento de la insalubridad –lo que implicaría la reducción de la jornada de trabajo manteniendo el salario y un régimen especial de jubilación anticipada, entre otras cosas.

Esta campaña recién comienza y quedan numerosos sectores para recorrer y acercar el folleto, tarea que continuaremos en los próximos días tras los auspiciosos primeros pasos.

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