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20 de febrero de 2020

Aníbal Fernández debuta con 419 despidos en Río Turbio

Por Corresponsal

Cuando todavía están frescos los recuerdos de los despidos y el vaciamiento de la gestión del macrismo en YCRT (Yacimientos Carboníferos de Río Turbio) durante el 2018, el flamante interventor Aníbal Fernández anunció  419 despidos de trabajadores designados en el último periodo de la gestión anterior de Omar Zeidán. Lo grave es que los despidos cuentan con el visto bueno de las conducciones gremiales de ATE y la Intersindical. 

Como todas las recetas de ajuste implementadas por diferentes gobiernos (PJ, Cambiemos) la variable siempre es la misma. Los trabajadores son el pato de la boda. ATE se niega afiliar y defender a estos trabajadores con la excusa de que no estarían en regla  sus ingresos. Ante el Juzgado Federal hubo una presentación legal de Olga Reinoso como secretaria general de ATE provincial en noviembre pasado, donde reclamaba la anulación de estas contrataciones. El planteo no prosperó en la justicia, pero se viabiliza ahora a través de la resolución de Aníbal. 

La supuesta denuncia de las irregularidades es un argumento patronal, al que arriba ATE por sus compromisos políticos con la nueva gestión y esos compromisos van hundiendo a la conducción provincial de ATE en una deriva antiobrera. En última instancia los casos de ñoquis o funcionarios acomodados, deberían ser analizados por una comisión electa en asamblea, con los trabajadores adentro y no despedidos.

Existe una crisis laboral inmensa en Río Turbio, que llevó a centenares de jóvenes sin trabajo a reclamar a fines de año que también se los incorpore. El gobierno intenta crear un  choque entre esos desocupados que pugnan por ingresar y los despedidos.

Los despedidos están en pie de lucha, hay vigilias y presencia en la administración tanto en Río Turbio como en Río Gallegos. Al mismo tiempo, sigue el paro en la mina por la seguridad. Lleva ocho meses y reclama también por las deudas de los puntos convencionales. Este paro fue ratificado recientemente pese a los intentos por levantarlo.

La crisis de la cuenca carbonífera ha comenzado a estallar: es necesaria más que nunca una asamblea comunitaria para unir a los trabajadores como clase, con independencia política del gobierno actual y del anterior. La reactivación general del yacimiento nos puede contener a todos, la carboeléctrica estatal con  control de los trabajadores es la salida.

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