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21 de febrero de 2020

El gobierno ataca la jubilación y el salario de los aeronáuticos

Por Corresponsal
La Pista

A pocos días de anunciar el recorte a las jubilaciones para todos aquellos que ganen más de $16.500, el gobierno envió un proyecto de ley referido a las jubilaciones de privilegio de jueces y miembros del servicio exterior, en cuyos considerandos traza una hoja de ruta de ajuste sobre los trabajadores con regímenes previsionales especiales, ya no de privilegio, como el de los compañeros que trabajan a bordo de las aeronaves.

En uno de los párrafos del proyecto dice que se busca “reducir las inequidades existentes en el sistema previsional, en buena parte originadas por regímenes especiales, cuyas reglas de acceso y determinación de los beneficios han consolidado verdaderos sectores de privilegio dentro del régimen público de reparto”.

Los trabajadores a bordo de aeronaves (pilotos, copilotos, navegantes, radio operadores, navegadores, instructores, inspectores de vuelo, auxiliares) tienen desde el año 1968 un régimen especial que les otorga la posibilidad de jubilarse a los 50 con 30 años de servicio, ya que es una actividad reconocida a nivel internacional como de Alto Riesgo, debido a que sus labores se consideran insalubres y peligrosas. El promedio de vida del personal de aeronavegación es de 68 años, contra la media de 76 que existe en la Argentina.

La aeronavegación produce una gran cantidad de afecciones, enfermedades y patologías que están largamente documentadas en miles de estudios científicos. Entre ellas podemos destacar el envejecimiento prematuro; el impacto de las radiaciones ionizantes y cósmicas (al existir en la altura menor protección atmosférica) que producen mayor propensión al cáncer y a enfermedades oculares como las cataratas; enfermedades cardiovasculares; fatiga crónica derivada de las alteración fisiológica del organismo a causa de los cambios recurrentes en las jornadas de trabajo con el cambio del sueño-vigilia, el cruce de múltiples usos horarios en pocas horas y los bruscos cambios meteorológicos y climáticos; trastornos auditivos; rotura de tímpanos y dermatitis. Entre el personal de cabina son comunes las várices, la hinchazón de tripa y tobillos, las hernias interdiscales y la exposición a cientos de virus y bacterias de pasajeros de distintas áreas del planeta.

A esto se agrega que el personal debe someterse a la superación de estrictos exámenes médicos y psicofísicos, con carácter periódico, que pueden determinar la retirada de licencias de vuelo en fechas anteriores a la edad de acceso ordinaria a la jubilación.

Incluso en 2015 se presentó un proyecto de ley para crear un régimen previsional especial para los trabajadores técnicos aeronáuticos y controladores aéreos que trabajan en tierra, ya que efectúan actividades que inciden directa y negativamente en su salud, llevándolos a una prematura disminución física por la contaminación sonora, las alta temperaturas, la presencia de emisiones de gases calientes y la manipulación en forma regular de líquidos hidráulicos, combustibles y lubricantes. El proyecto también incluye a los controladores de tránsito aéreo, que sufren un fuerte grado de stress por la concentración en el control y seguimiento continuo de las aeronaves en vuelo por medio de la visualización de la pantalla de radar o manteniendo comunicación en ambos sentidos con las aeronaves, lo que producen fatiga crónica que degrada prematuramente sus capacidades psicofísicas. Es decir, que en lugar de eliminar regímenes especiales, lo que hay que hacer es ampliarlos a otros sectores.

Frente al brutal recorte del porcentaje de aumento de las jubilaciones que afectan al 100% de los aeronáuticos y el ataque por parte del gobierno a los regímenes especiales, las conducciones sindicales no han abierto la boca, avalando toda la política del gobierno.

La entrega es tan mayúscula que todavía no está siquiera cerrada la paritaria 2018-2019 en Aerolíneas, ya ni hablar de la negociación por el periodo 2019-2020 que se tuvo que haber cerrado en octubre del año pasado. El anuncio de un 9% a cuenta de futuras negociaciones no tapa ni de cerca el retraso de al menos de 25% en el que quedó la paritaria de 2018-2019.  A esto se agrega el decreto del gobierno que quitó la doble indemnización para los trabajadores de Aerolíneas, junto al resto de los trabajadores del Estado, cuando hubiera alcanzado restringirlo a los que ocupan cargos gerenciales.

Los trabajadores aeronáuticos no nos tenemos que dejar engañar. Los únicos “privilegiados” siguen siendo los dueños de las low cost como Fly Bondi, las empresas tercerizadas, los capitales que explotan el espacio aéreo argentino y los Eurnekian que administran Aeropuertos Argentina 2000. A todos ellos no les han tocado ni el más mínimo privilegio, mientras los aeronáuticos somos víctimas del ajuste.

Necesitamos la urgente convocatoria a asambleas en todos los sectores que planteen la defensa del salario, las jubilaciones y la estabilidad laboral y que fijen un plan de acción para alcanzar esos objetivos.

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