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26 de febrero de 2020

“Al Sindicato Gráfico, contra mi proscripción”

Carta a la Comisión Directiva y a la Junta Electoral.

La Junta Electoral monocolor que entiende en las próximas elecciones de nuestro sindicato intenta proscribir mi candidatura a primer congresal por la Lista Naranja-Bordó. Se trata de un acto contra la propia historia de nuestro sindicato en la que he sido y soy un constructor de la organización junto a miles de compañeros. Mi afiliación data de 1980, en plena dictadura militar. Por ese compromiso fui despedido junto al compañero Juárez de fotografía  por “ley antisubversiva” en 1982 del taller Apus SA, al organizar un paro por aumento salarial.

En 1984, ya como trabajador de armado del taller gráfico de la Editorial Atlántida, fui despedido junto al compañero Oscar Becerra por reclamar elecciones de delegados ante la “comisión normalizadora” del sindicato intervenido por la dictadura. Ante la huelga declarada el 11 de abril por la asamblea de mis compañeros reclamando nuestra reincorporación y el quite de colaboración de la planta de Garín, organizado por Mario Paolini, Rubén Vaccaro y otros compañeros, somos reincorporados. Dando lugar a partir de ese momento a un duro proceso de organización sindical de las dos plantas gráficas de Atlántida que culmina en la organización de la Comisión Interna en setiembre de ese año. Atlántida fue una de las grandes plantas de un formidable proceso de lucha y organización de los gráficos en el que la naciente Agrupación Naranja jugó un papel central: Clarín, Crónica, Ciccone, Llorilleux, La Razón, más tarde Editorial Abril, Bianchi, Antonhy Blank, Prat, Tintas Letta y tantos otros talleres formaron parte de esa década de luchas obreras, en la organización del gremio y contra el Plan Austral.

En diciembre de 1984 formé parte de la Lista Verde con apoyo de la Naranja Gráfica, como secretario Adjunto, en la recuperación del sindicato de manos de los socios de la dictadura y de la proscripción y persecución de Raimundo Ongaro, quien encabeza la lista como secretario General. Desde ese lugar junto a mis compañeros fuimos protagonistas de las asambleas de masas en estadios, de los más masivos plenarios de delegados resolutivos, mandatados y de lucha que nos tocó vivir desde el retorno del régimen constitucional.

A mi vuelta al taller, tras el mandato como secretario Adjunto, fui secretario general de la Comisión Interna de Atlántida hasta 1997, protagonizando uno de los procesos de organización clasista y de conquistas fabriles más formidables en la historia de nuestro sindicato. Un proceso que la patronal no pudo derrotar nunca, sino después de 13 años, con el cierre y venta de la planta por parte de un grupo empresario íntimamente ligado el menemismo. Los obreros de Atlántida enfrentaron el cierre hidalgamente con la ocupación de la planta y una huelga de 80 días que sufrió represión y persecuciones de todo tipo, pero mereció el apoyo del sindicalismo gráfico de todo el mundo, cuando los trabajadores enfrentábamos el proceso de flexibilización mundial en los 80/90, que encabezaron Thatcher y Reagan entre las potencias mundiales y Menem y Cavallo en la Argentina, con el concurso de la burocracia sindical colaboracionista, la misma que persiguió a Raimundo Ongaro en los ’70.

Mi afiliación en el gremio, mi trabajo y mi construcción del Sindicato han sido ininterrumpidas hasta hoy. Tengo 37 años de aportes, también ininterrumpidos hasta entrado el año 2017. Me jubilé en 2018  luego de haber acreditado largamente mi afiliación vitalicia que gestioné personalmente en la oficina de afiliación en oportunidad de los trámites de inscripción de la lista en las elecciones pasadas del año 2016 en las que fui candidato. En cada momento de la vida del gremio he sido parte de sus luchas por sus puestos de trabajo, por su salario y su convenio colectivo, con independencia de los gobiernos de turno y de las patronales del gremio. Y esos mismos derechos de jubilados y trabajadores he defendido siendo Diputado Nacional durante los dos mandatos rotativos que me tocó desempeñar por el voto popular, especialmente de los trabajadores. Hoy esa lucha, junto a los sindicatos y agrupaciones del Plenario Sindical Combativo, me encuentra defendiendo los derechos de los jubilados y su movilidad, al mismo tiempo que las paritarias libres contra el agudo deterioro de los ingresos de los trabajadores y los puestos de trabajo devorados por una crisis industrial que ha dado por tierra con centenares de talleres de nuestro gremio.

Desde la historia de nuestro gremio con la que mi vida y mi militancia está indisolublemente ligada, desde la legitimidad jurídica y estatutaria, reclamo mi incorporación al padrón del Sindicato Federación Gráfica Bonaerense del que he sido inexplicablemente excluido, y la aceptación de mi candidatura a Congresal por la Lista Naranja-Bordó.

 

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