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25 de marzo de 2020

Sobre el bono para los trabajadores de la salud del gobierno nacional

Una extorsión sobre salarios de miseria.
Por Martín Gamron
Médico – Tribuna de Salud Córdoba

En los últimos días, varios medios nacionales, citando fuentes confiables del gobierno nacional, dejaron transcender que el Ministerio de Salud planea otorgar un bono por única vez a los trabajadores de la salud pública de todo el país.

Entre otras cosas, la medida es un total acto de demagogia. El anuncio se ha montado sobre el creciente reconocimiento social y aceptación de la población al denodado esfuerzo que realizan las y los trabajadores de la salud de todo el país, con salarios de miseria e inmersos en un sistema de salud en ruinas, situación que la enorme mayoría de la población conoce. Este reconocimiento recorre a la clase obrera en todo el mundo, en países como España y otros de Europa diariamente la gente se congrega en los balcones de sus departamentos, donde cumplen el aislamiento obligatorio y brindan un largo aplauso en reconocimiento a los “sanitarios” como los llaman allá. Recientemente se realizó una acción de apoyo similar en nuestro país con gran participación y repercusión mediática en las grandes ciudades. El oportunismo del gobierno fue tal que, durante la misma, dirigentes de alto rango como el ministro Agustín Rossi, salió a twittear que era un reconocimiento “para el gobierno de Alberto” por lo cual fue ampliamente repudiado.

Recordemos de todos modos que estamos ante la presencia de un gobierno nacional integrado por elementos que ya fueron parte de gestiones anteriores y que son por lo tanto responsables también de la debacle sanitaria en todos sus aspectos. El desfinanciamiento al sector lleva décadas, la transferencia de recursos públicos a las obras sociales de la burocracia sindical es un mecanismo habitual de toma y daca en la negociación con la CGT, la precarización y posterior abandono a su suerte de los médicos comunitarios en la anterior gestión de Ginés González, etc., constituyen un sinnúmero de medidas en ese sentido que ni por asomo se corrigen con la restitución simbólica de Salud al rango de ministerio.

Ahora bien, profundizando un poco sobre el anuncio en sí, lo realmente escalofriante tiene que ver con los detalles que se conocieron de cómo sería la instrumentación del bono. Según estas mismas fuentes el bono implicará por un monto de 30.000 pesos por única vez que se pagará en 3 cuotas mensuales de 10.000 pesos y además su cobro estaría atado al presentismo del trabajador durante el transcurso de la epidemia.

A lo largo y ancho del país, los trabajadores de la salud cobran salarios por debajo de la línea de pobreza, esto que es una generalidad, se acentúa en la provincias más pobres y postergadas. Los 10.000 pesos por mes ofrecidos no cambian lo sustancial de la situación, son apenas un sorbo de agua en el desierto que a lo sumo irá a pagar alguna deuda de tarjeta de crédito o con alguna empresa de servicios.

Otro aspecto repudiable de la implementación de la medida tiene que ver con el condicionante por presentismo. Si esto finalmente sucede así, se trata virtualmente de una canallada. En medio de una pandemia de ribetes históricos, donde los trabajadores de la salud se encuentran en la trinchera, sumamente expuestos (como lo marca por ejemplo España donde más del 12% de los casos positivos son trabajadores de la salud o, sin irnos tan lejos, en Chaco de los 32 casos positivos 10 corresponden a trabajadores de la salud) castigarlos y excluirlos de una compensación económica si enferman no puede ser llamado de otra forma. Haciendo una analogía es como no pagarle al soldado porque resultó herido en una guerra.

El reconocimiento de la necesidad de otorgar un bono a los trabajadores de la salud por parte del Estado habla a las claras por si mismo de la aceptación del propio Estado nacional de la miserable situación salarial del sector salud. En este aspecto hay que mencionar el rol jugado por las burocracias sindicales que intervienen en el sector, tanto a nivel nacional como las que se sientan a discutir el salario de salud en las distintas provincias. Sistemáticamente durante muchos años han venido firmando acuerdos a la baja, que fueron perdiendo contra la inflación, y finalmente este año han entregado con la excusa de la “solidaridad” la cláusula gatillo atada a la inflación por una exigua suma fija que dejó los salarios en la lona.

Un programa que pretenda resolver en lo inmediato la cuestión salarial de salud debe comenzar por incluir en cualquier tipo de aumento o compensación que se otorgue a todas y todos aquellos trabajadores que desarrollen su actividad en los hospitales y centros de salud como ser profesionales de la salud (médicos, residentes, enfermeros, bioquímicos, radiólogos, nutricionistas, fonoaudiólogos, entre otras), técnicos, auxiliares, administrativos, trabajadores de limpieza, cocina y demás servicios. Ningún trabajador sanitario debe percibir salario por debajo de la línea de la pobreza, los aumentos deben ser permanentes (no con fecha de vencimiento) e incorporados al básico. Rechazo a cualquier intento de implementar un “presentismo” como condición de percibir este bono o cualquier tipo de aumento.

 

 

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