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4 de abril de 2020

Alfredo Coto o los trabajadores de Coto

Sobre la clausura de la sucursal de Ramos Mejía.

La clausura del Coto de Ramos Mejía rechazada por un piquete “de trabajadores mercantiles encabezado por don Alfredo y doña Gloria Coto” fue una imagen fuerte; y engañosa. 

El municipio de La Matanza sostiene que "se constató la presencia de productos que no cumplían con las normas y la reglamentación de sanidad… productos con fecha de vencimiento manipulada, productos sin la pertinente refrigeración, mal manejo de residuos, falta de limpieza en espacio donde se manipulan fiambres, quesos y carne, sangre de carne picada cayendo sobre tortas y productos de repostería, lo que lleva a un potencial riesgo de contaminación cruzada de alimentos". 

El octogenario empresario se defendió declarándose víctima de una persecución por parte del municipio. “Espinosa tiene un problema personal con nosotros”, dijo. 

Del piquete participaron gerentes de diferentes sucursales, encargados, jefes de áreas y sectores, delegados gremiales de la zona oeste y Ramón Muerza, secretario gremial del SEC, opositor a Cavalieri. También un puñado de trabajadores de la sucursal que fueron advertidos que “si no salían peligraban los puestos de trabajo por un posible cierre”. 

 Muerza es apodado por muchos “el empleado del mes”, por ser el responsable de proveerle tropa de maniobra a Coto. Esto explica su presencia en Ramos Mejía. 

Las denuncias contra Coto por no entregar elementos necesarios para la prevención del contagio inundan las redes. Circulan vídeos donde los trabajadores exigen alcohol en gel, barbijos y otros elementos. También se viralizó un audio de un gerente que manda a los trabajadores disconformes “a vivir a Cuba”. 

Lo que reclama Alfredo Coto no es lo mismo que reclaman los trabajadores. Uno defiende sus ganancias siderales, incrementadas, en medio de la emergencia sanitaria. Los trabajadores reclaman el respeto a sus vidas y sus condiciones de trabajo: el fin de los amedrentamientos; la reducción de la jornada (para no estar tanto tiempo expuestos); el reparto las horas de trabajo sin afectar los salarios; el cierre de los mercados los domingos y feriados; la efectiva restricción de los clientes dentro de los establecimientos; extremar las medidas sanitarias y la puesta en pie de comités de emergencia sanitaria conformado por los trabajadores para garantizar efectivamente que se cumpla con los protocolos de seguridad. Ningún despido ni suspensión.


 

 

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