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5 de abril de 2020

Trotta y Yasky: los amantes del ajuste santacruceño

En una nota titulada "El modelo santacruceño que podría aplicar nación" (Tiempo Sur, 5/4), Nicolás Trotta y Hugo Yasky confirman que la salida de la crisis recaerá sobre los hombros de las y los trabajadores de la educación.

Luego de que Alberto Fernández pusiera la política de licuación de los salarios de las y los empleados públicos, aplicada por Alicia Kirchner, como modelo para lograr el equilibrio fiscal sin tocar un peso de las extraordinarias ganancias de las mineras, nos encontramos con paritarias en todo el país que han sido suspendidas o cerradas a la baja respecto de la inflación, con eliminación de cláusulas gatillo y con un insuficiente bono de $1.200. Es decir, como sucede en Santa Cruz, los salarios acumularán pérdidas año tras año.

El modelo de flexibilidad laboral

Nicolás Trotta, por su parte, viene a jugar el papel de Cecilia Velázquez (presidenta del Consejo Provincial de Educación de Santa Cruz) descargando la responsabilidad de la crisis sobre las espaldas de los y las trabajadoras de la educación.

Según el ministro, "una posibilidad es articular el ciclo lectivo 2020 con el 2021. Ya hay experiencias en el país. Por ejemplo, en Santa Cruz donde, tras una huelga de más de 100 días en 2017, readecuaron el calendario escolar de ese año, redujeron las vacaciones de verano solo al mes de enero, extendieron la jornada escolar a los sábados e hicieron terminar el ciclo 2017 el 31 de marzo de 2018” (ídem).

Cecilia Velázquez se encargó en 2017 de trasladar la responsabilidad de los más de 100 días de huelga a los y las docentes y desligando de cualquier responsabilidad al gobierno de Alicia Kirchner que no sólo terminó otorgando un insuficiente 8% de recomposición salarial, sino que no pagó en tiempo y forma los salarios durante poco más de un año y medio.

Hoy, el ministro de Educación de la Nación pretende colocar la responsabilidad de los "supuestos" días de clases perdidos por la cuarentena sobre los hombros de la docencia. Acaso ¿somos las y los docentes los que hemos destruido el sistema educativo? Si las escuelas no cuentan con los servicios mínimos indispensables no ya para garantizar el dictado de clases, sino para garantizar el lavado de las manos, la responsabilidad es del gobierno y no de la docencia.

Si millones de familias no tienen garantizado el servicio de conexión a Internet porque están por debajo de la línea de pobreza y de indigencia, la responsabilidad es del gobierno y no de la docencia.

No tenemos por qué cargar con las responsabilidades de los diferentes gobiernos que han privilegiado el pago de deudas usuarias y los grandes negocios de los capitalistas en lugar de invertir en salud y de garantizar salarios acordes al costo de la canasta familiar.
Como hizo Cecilia Velázquez, el ministro Trotta pretende que aun recortando el salario de las y los docentes, vayamos a trabajar horas extras (los sábados) y el recorte de las vacaciones. Un plan de flexibilización inaceptable.

La burocracia traidora

En 2017, la CTERA y la CTA se llamaron al silencio y dejaron a la docencia santacruceña luchando sola. Hoy nos damos cuenta por qué lo hicieron.

El diputado y dirigente de la CTA y de CTERA, Hugo Yasky sostuvo que “no hay que descartar que se omitan las vacaciones de invierno... a pesar de que les docentes garantizamos la continuidad pedagógica de forma virtual, trabajando incluso más que en días normales, sin horarios ni espacio para la elaboración colectiva”. Un mulo de la política patronal de los Fernández y los Kirchner contra los trabajadores de la educación.

Como lo anticipamos en una nota de Prensa Obrera el 10/1 "Si el modelo de Alberto Fernández es Santa Cruz, el ajuste es seguro".

 

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