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6 de abril de 2020

Con la excusa del coronavirus, Starbucks y Burger King despiden y rebajan salarios

Por falta de solvencia, dice esta multinacional que tiene las dos licencias para toda América latina.
Por Corresponsal

La patronal de Alsea, dueña de las licencias de Starbucks y Burger king en América Latina, se ha lanzado a una brutal ofensiva contra sus trabajadores. Apenas el gobierno nacional decidiera las primeras medidas de prevención frente el avance del coronavirus, la empresa tomó la decisión de despedir a todxs lxs trabajadores que tuvieran menos de 3 meses de antigüedad, “prometiendoles” a futuro una reincorporación si la situación económica mejoraba. 

Al mismo tiempo, le ofreció al resto de los trabajadorxs una licencia optativa, sin goce de sueldo, sí convivían con algún paciente de riesgo o temían por su propia salud.

La patronal justificó estas medidas en una comunicación  a sus trabajadores diciendo que eran necesarias para mantener los puestos de trabajo y sus condiciones laborales ante la crisis económica, y que no podrían mantener los sueldos de los nuevos ingresantes. Esto, cuando es una multinacional de dos cadenas líderes en América latina y a nivel mundial.

Pero, además, luego de aquellas medidas la patronal continuó con recortes de horas hasta que se anunció el decreto del aislamiento social preventivo y obligatorio, cuando cerraron las puertas de todas sus sucursales. 

A los pocos días de haber tomado esa decisión, la empresa, a través de sus jefaturas, comenzó a informarle a lxs trabajadores, unx por unx, que cobrarían el mínimo de horas y sin presentismo, que tendrían un proporcional del incremento salarial de $4000 que les correspondía, y que las pocas horas que habían trabajado, antes del decreto de cuarentena, serían abonadas como no remunerativas, es decir que no se consideran para el descuento de aportes jubilatorios y sindicales.

Esto les dejaría a lxs trabajadores un sueldo aproximado de $3.500 (en la segunda quincena de marzo), haciendo que tengan un salario mensual muy por debajo de la canasta de indigencia.

¿Y el sindicato de pasteleros, dónde está?

Lxs trabajadores comenzaron a debatir, entre ellxs, sobre la legalidad de estas medidas y qué deberían hacer al respecto. Empezaron a organizarse, difundiendo declaraciones por redes sociales y llamando al sindicato, esperando respuestas.

Ante estas demandas el Sindicato de Pasteleros, sólo emitió un comunicado -irrisorio- donde declara que por el artículo 8 del decreto 297/2020 “se garantiza el goce de sus ingresos habituales a los trabajadores y trabajadoras del sector privado [...] ” y que si esto no se respeta se les debe informar de las irregularidades.

El rol de contención de la burocracia sindical está a la vista, no sólo no denuncian las medidas tomadas por Alsea y otras empresas dedicadas al área de servicios rápidos -como el despido de lxs trabajadores y el recorte de horas- sino que dejan en banda a los trabajadores que buscan organizarse para romper con la precarización que ejercen las empresas, dejando en evidencia su alianza con la patronal.

Por una salida de lxs trabajadores

Estas empresas de servicios rápidos se jactan de ser reconocidas como las que  “mejores oportunidades” otorgan a la juventud para obtener su primer empleo. Pero lo que esconden es la precarización laboral que ejercen sobre ellxs, como los salarios por debajo de la línea de pobreza, el no pago de horas extras, la sexualización de sus empleadxs (por ejemplo,obligando a las mujeres a maquillarse para “atraer” clientes, seleccionar ropa específica como uniforme para cada género, etcétera). 

Hay, además, constantes denuncias de abusos laborales, ya que se obliga a los empleados a realizar trabajos que no les corresponden, como arreglar la vereda de la vía pública, trabajos de pintura, entre otras tareas.

Para romper con la precarización laboral es necesario que lxs trabajadores nos organicemos contra la contención de la burocracia sindical. Tenemos que plantear la reincorporación de todos lxs trabajadores despedidos durante el mes de marzo, el pago íntegro de los salarios, y un aumento para que el salario mínimo cubra la canasta básica.

 


 

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