fbnoscript
7 de abril de 2020

Aluar: la defensa de la salud y el salario 

Por Corresponsal

Aluar quedó exceptuada de la obligación de cumplir la cuarentena obligatoria por el tipo de proceso (que no puede interrumpirse) y porque gran parte de la producción está destinada a la exportación. La empresa licenció a la población de riesgo -alrededor de 100 trabajadores– y a la mayoría del personal administrativo, que sigue trabajando de manera remota; a esto se sumó un esquema de división de turnos y rotación de equipos que reduce el tiempo de exposición. La planta funciona al 50 por ciento.

El planteo inicial fue que todas las licencias serían con pago integral de salarios. Sin embargo, Javier Madanes Quintanilla, dueño de la empresa, en un reportaje publicado en Perfil, adelanta que “hay que ponerse de acuerdo en el formato en los sectores que retomen actividad. En abril se van a generalizar los acuerdos porque no va a ser sostenible remunerar el 100%”: una alarma para los trabajadores. 

El funcionamiento a media máquina actual no está dictado por el cuidado de la salud del personal sino por el cuadro de desastre. Como para muchas patronales, la emergencia sanitaria y el derrumbe económico generalizado serán la excusa para avanzar sobre los salarios y sobre las condiciones de trabajo. 

Antes de la pandemia Aluar ya venía llevando adelante una fuerte ofensiva, con la complicidad total de la seccional de la UOM (que está intervenida por el secretariado nacional). Los despidos por goteo, sin nuevos ingresos; el pasaje de sectores enteros, contratados por Aluar con convenio metalúrgico, a tercerizadas de Infa (también propiedad de Madanes) bajo convenio Uocra, y atropellos cotidianos, como suspensiones y sanciones arbitrarias, preparaban las condiciones para una profunda reestructuración. 

Aluar dispone una capacidad de producción que alcanza las 460.000 toneladas por año. Alrededor del 70% es destinado a las exportaciones (EE.UU., Japón, Europa, Brasil, etc.) y el excedente cubre la totalidad del mercado interno.

La tendencia a la baja del valor de los comodities y en particular del aluminio (1.452,00 U$D la tonelada) producto de la sobreacumulación de la producción mundial y de las batallas comerciales entre los gigantes de EE.UU. y China, se acelera drásticamente por la parálisis de las terminales automotrices, la fabricación de línea blanca y la construcción.

Además, Aluar es un gran productor de energía, insumo clave para la fabricación del aluminio. Posee su propia planta (genera 740MW anuales), una central hidroeléctrica en Trevelin (a 500km de Puerto Madryn) y el parque eólico, que es una apuesta estratégica de Grupo. El parate industrial no permite la colocación de energía excedente en el interconectado nacional lo cual ya ha provocado la baja de algunos equipos, pero es indudable que, como dice el propio Madanes en el reportaje mencionado, Aluar tiene “más espalda” que “un restorán, un almacén o un hotel”. Y ni hablar que sus trabajadores. La defensa de la vida y la salud está estrechamente ligada a la preservación de las condiciones de trabajo y el salario.

La burocracia de la UOM no puede garantizar ninguna de estas cosas. Hay que poner en pie comités especiales en cada sector para velar por el cumplimiento de los protocolos y del convenio colectivo. 

 

 

En esta nota:

Compartir

Comentarios