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9 de abril de 2020 | #1588

Un debate apasionante e importantes resoluciones

Se reunió la Coordinadora Sindical Clasista

Se realizó una reunión ampliada de la Coordinadora Sindical Clasista. Participaron casi 40 dirigentes sindicales -subte, ferroviarios, estatales, docentes, telefónicos, del Sutna, gráficos, docentes universitarios, metalúrgicos, textiles y papeleros- de numerosas provincias. 

La reunión debatió la situación actual, los problemas y los reclamos en cada lugar de trabajo y  gremio, apuntando a preparar la intervención de la Coordinadora en la nueva fase de la cuarentena.

Alberto Fernández  se apresta a firmar la segunda ampliación de las actividades exentas de cumplir el parate, que ya son decenas y decenas. La proclamada priorización de la vida frente a la economía es un verso. 

Las patronales, secundadas por las burocracias sindicales,  exigen poner en marcha la producción, aunque nada tengan que ver con necesidades esenciales. Siderca y  Morvillo son dos ejemplos de la fuerte presión patronal que enfrentamos los trabajadores. Solo los trabajadores pueden establecer qué producción es realmente esencial para la población. Las patronales, aún en la emergencia, buscan seguir con sus negocios. La dirigente de Textilana de Mar del Plata, denunció cómo la patronal confecciona barbijos de escasa capacidad de protección pero mantiene su comercialización de prendas por Mercado Libre.   

Las empresas trasladan hacia abajo su crisis de facturación, mediante despidos, suspensiones y rebajas de salarios; es una orientación general, que la supuesta prohibición de despidos decretada por el gobierno no solo no frenó sino que viabilizó. Esto ocurre también entre los trabajadores estatales o municipales: en Educación de La Plata, la orquesta de José C. Paz, los mineros del Turbio o los aceiteros de Dánica.

Numerosas empresas violan los protocolos de seguridad o no disponen de elementos de protección. Incluso en  hospitales y centros de salud. Solo como ejemplo, un compañero de Neuquén relató que en los hospitales de Cutral Có y Zapala, epicentro de los contagios en esa provincia, se libra una lucha permanente contra el virus y contra la desidia oficial. En los gremios del transporte este control será cada vez más vital para evitar un desmadre de los contagios.

Lo único realmente en cuarentena es el salario. La CSC reafirmó su lucha por la defensa integral de los salarios, ajustados por cláusula gatillo contra la inflación, y el cumplimiento de los acuerdos paritarios que se desconocen (docentes universitarios). 

Rechazamos  la manipulación de las patronales de la situación de excepción para presionar a los trabajadores a aceptar mayor precarización laboral -distintas experiencias de teletrabajo en las telefónicas o los bancos. La rotación o reducción de turnos muchas veces es la forma de imponer una quita en los ingresos. Como en los supermercados o en la Salud  impulsamos la reducción de jornada con igual salario. Redoblamos nuestra campaña de solidaridad con los trabajadores de Mascardi, y con los trabajadores de Mc Donald’s y otras empresas de Fastfood, en defensa de sus salarios. Apoyamos el reclamo del bono de 20 mil pesos de los trabajadores de Carrefour y otras cadenas.

Frente a las direcciones sindicales integradas al Estado la CSC ratifica su  rechazo al pacto social propugnado por el gobierno, las patronales y la CGT-CTAs, que realizamos en el plenario del Sutna-Pilar poco después de las Paso. Lejos de defender la salud y los ingresos de los trabajadores, los Daer, Acuña o Moyano  se alinean con los reclamos de las patronales, incluyendo planes de salvataje y auxilio estatal.

Ante las rebajas salariales  planteamos  la apertura de los libros y que sea el Estado el que garantice el cobro integral de los ingresos, por la vía que corresponda (incluso en casos excepcionales mediante el pago directo del total o de parte de la nómina salarial), hasta que la recuperación económica modifique esa situación. 

Denunciamos la presencia del ejército en los barrios que prepara la militarización de los conflictos y luchas en ciernes. Una compañera docente de Chubut brindó un informe pormenorizado de la situación explosiva de esa provincia donde, junto al no pago de salarios, la represión es moneda corriente.

Luchamos por defender el aislamiento preventivo, con nuestro programa: el repudio a la deuda y la ruptura de los pactos con el FMI;  la nacionalización de la banca y los recursos energéticos; un impuesto progresivo a las grandes fortunas; una verdadera prohibición de despidos y suspensiones; la defensa integral del salario y la intervención de los trabajadores mediante comités de base para ejercer un “control obrero” de la cuarentena, en fábricas y oficinas. 

Denunciamos que los 10 mil pesos de ayuda a los trabajadores sin ingresos regulares son una estafa ya que, además de insuficientes,  recién se cobrarán a mediados de abril o principios de mayo. Nos planteamos reforzar nuestra campaña por universalizar un seguro al parado de 30 mil pesos.

Resolvimos convocar plenarios de todas las agrupaciones de la CSC e impulsar una intensa difusión de nuestras declaraciones, artículos y comunicados, entre los trabajadores. La reunión  constató una ola de reclamos obreros y populares que empiezan a  abonar un campo de luchas, en el presente y sobre todo futuras. 

La intervención decidida de la CSC debe servir para canalizar las denuncias, hacerlas públicas,  llevar la solidaridad efectiva a cada lucha y para organizar a nuevas camadas de obreros y jóvenes que, en estas condiciones difíciles, buscan un camino para defender su salud, sus puestos de trabajo y sus condiciones de vida, amenazados por la catástrofe capitalista.
 

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