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27 de abril de 2020

Astillero Río Santiago: por un plan de reconversión para enfrentar la pandemia, bajo control obrero

Y por la satisfacción de los reclamos salariales y de seguridad e higiene.
Por Corresponsal
Tribuna Estatal Astillero Río Santiago

A más de un mes de declarada la cuarentena por el Covid-19, la planta naval ubicada en la localidad bonaerense de Ensenada se encuentra abocada de manera parcial a actividades relacionadas a la lucha contra la pandemia.

Entre los trabajos que se desenvuelven actualmente se encuentran las reparaciones de mobiliario para los hospitales San Martín y Rossi (de la vecina ciudad de La Plata), de 500 camas ortopédicas para el Pami y la adaptación de contenedores para módulos habitacionales (formados por containers) que fueran solicitados por el Ministerio de Desarrollo Social y Género bonaerense. Junto a ello, continúan de manera virtual las clases de la Escuela Técnica del Astillero Río Santiago (Etars).

Sin embargo, no existe claridad entre el personal acerca de cuántos trabajadores se abocan a estas tareas (salvando los cerca de 40 destinados a las repareciones de mobiliarios), ni si las mismas se desarrollan atendiendo los cuidados sanitarios y con todos los elementos de higiene y seguridad necesarios en el marco de la pandemia. Es preciso recordar que la empresa solo había adherido a la cuarentena luego de que un grupo de trabajadores se autoconvocase con ese reclamo y con la exigencia de elementos de limpieza y mantenimiento en el caso de las actividades que continuaran.

A su turno, vale señalar que los trabajadores del Astillero Río Santiago tienen la capacidad de producir camas, alcohol en gel y otras necesidades para redoblar la lucha contra el coronavirus -algo que reclaman diariamente los profesionales de salud de la provincia de Buenos Aires, siendo desoídos por el gobierno de Axel Kicillof.

Pero para que esa capacidad se efectivice es menester que la empresa presente un plan de reconversión total o parcial de la fábrica, que contemple qué inversión realizará, tipo de trabajo, personal necesario a involucrar y la provisión de todo lo que se refiera a insumos para la reparación o fabricación de esas u otras necesidades. Y, desde ya, cuáles serán los resguardos de seguridad e higiene.

Una iniciativa de esas características debe ser discutida por el cuerpo de delegados y el conjunto de los trabajadores, estableciendo como única garantía la constitución de comisiones de control obrero con el fin de asegurar óptimas condiciones de trabajo y así evitar posibles contagios no solo de coronavirus sino de otras afecciones.

Es preciso contar con definiciones concretas y bajo control obrero de las actividades del Astillero, más aún en un contexto en que las patronales de la industria naval llevan adelante suspensiones y hay amenaza de despidos. Y en que utilizan ello como extorsión para reclamar, como lo hace la Asociación Bonaerense de la Industria Naval en una carta pública reciente (BAE Negocios, 9/4), para que la actividad sea declarada como “esencial” –recordemos que en las industrias que han retomado actividades con esa declaración, existen un sinfín de denuncias por violación de los protocolos de bioseguridad y otros atropellos.

Este planteo integral para el Astillero debe recoger también el creciente reclamo salarial de los estatales bonaerenses -en un contexto de agravamiento de las condiciones de vida y en que suben sin pausa los precios de los alimentos-, por un tratamiento urgente de las paritarias y la devolución de los rubros descontados en la gestión Vidal –algo sobre lo que la gobernación actual no se ha expresado.

Ante la ausencia de un plan de esta naturaleza, los trabajadores y trabajadoras del Astillero debemos exigir la vigencia de la cuarentena  como una primera medida del cuidado de la salud y la vida. Y que si hay alguna actividad esencial se realice con todas las medidas preventivas y disponiendo todos los medios de cuidado para el personal involucrado.

Mientras que tanto las tareas e iniciativas para la reconversión del ARS, como la continuidad de los reclamos planteados, exige una importante deliberación, la dirección de ATE Provincial se mueve en sentido opuesto. La reciente resolución del Consejo Directivo Provincial que suspende hasta nuevo aviso todo tipo de asambleas y reuniones presenciales de cuerpos de delegados o comisiones directivas, no dice ni una palabra sobre la posibilidad de realizarlas de manera virtual, colocando así el debate y los reclamos en una silenciosa cuarentena.

Es preciso darnos los medios para debatir un pliego de reivindicaciones.

 

 

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