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8 de mayo de 2020

Municipalidad de Córdoba: recorte del 15% de los salarios municipales

La ordenanza de Llaryora es para ajustar a los trabajadores.

Mientras los trabajadores recibíamos los salarios correspondientes al mes de abril, el intendente enviaba al Concejo Deliberante un proyecto de ordenanza destinado a reducir la jornada laboral de 7 a 6 horas, para contar con el instrumento legal que le permita recortar, con el pago de mayo, el 15% de los salarios.

El ataque se inscribe en la misma línea que ha implementado desde que llegó al palacio 6 de Julio: primero, sancionando una ordenanza de emergencia que permite precarizar las condiciones de trabajo, habilitando la sustitución del trabajo municipal mediante la incorporación de voluntariados, sectores ligados a cooperativas y organizaciones no gubernamentales, sobre las cuales no hay relación laboral vinculante; luego, desconociendo la paritaria e introduciendo sumas no remunerativas; finalmente, aprovechando el contexto de la pandemia y la cuarentena para proceder a un ajuste profundo, recortando prolongaciones de jornada, horas extras y -tal como se dio a conocer en el día de ayer- estableciendo sumas no remunerativas en bonificaciones ligadas de manera directa al básico y a la antigüedad.

La precarización del salario se completa con la pretensión de sancionar una ordenanza que proceda a “la reestructuración del personal de planta permanente y no permanente, tomando las medidas pertinentes a los fines de racionalizar las estructuras, suprimiendo o congelando cargos conforme a las necesidades de servicio. Asimismo, facultase al Departamento Ejecutivo Municipal a limitar los interinatos vigentes, y a establecer las condiciones y requisitos a los fines de instrumentar la convocatoria para la cobertura de los cargos”.

La ordenanza avanza sobre el salario y procede a un ajuste también sobre las condiciones laborales. La reducción de la jornada y su correlato salarial no son presentados como una medida transitoria, sino como una medida para equilibrar las finanzas en el contexto de la caída de la recaudación municipal. Sin embargo, la medida excede por lejos las necesidades planteadas por el escenario de la cuarentena. Se vincula estrechamente con la pretensión de modificar el estatuto municipal, para avanzar sobre los trabajadores, tanto activos como pasivos. Prueba de ello es que no se impulsan gravámenes municipales a sectores inmobiliarios especulativos, ni se abren los libros de las empresas concesionarias del negocio de la basura, ni se revisan los multimillonarios subsidios a los empresarios de Fetap y continúa la contratación de consultorías que se llevan millones de las arcas municipales al igual que una enorme pauta publicitaria en los medios.

Las medidas gremiales planteadas ante la ofensiva patronal no han sido suficientes para detenerla: se ha informado la presentación de un reclamo administrativo ante la secretaria General, Verónica Bruera, por el incumplimiento de los acuerdos realizados ante el Ministerio de Trabajo lo que ha dejado abierta la puerta al reclamo judicial; por otra parte un reciente comunicado de prensa informa que “la comisión directiva impulsa a partir del viernes 8 el quite de colaboración, trabajo a reglamento, retención de servicios y a determinar paros laborales en las reparticiones municipales” y la convocatoria a una asamblea del cuerpo de delegados.

Creemos que el estado de alerta no alcanza y que la vía administrativa y legal se muestra insuficiente para calmar el enorme malestar que recorre las reparticiones. Los trabajadores no estamos dispuestos a dejar pasar el avasallamiento sistemático que sigue aplicando este ejecutivo que pretende responsabilizar a los trabajadores de la crisis.

Los municipales de Córdoba no vamos a dejar pasar esta ofensiva mansamente. Siguiendo el ejemplo de los trabajadores del sindicato de municipales de Jesús María que lograron triunfar frente a un intento similar, exigimos al Suoem que establezca un plan de lucha contundente y un paro que ponga fin a la tregua con un ejecutivo que ha llegado para desarrollar un ajuste brutal.

Las expectativas que muchos sectores de la conducción y del cuerpo de delegados depositaron en la actual gestión han dado paso a esta irrefutable realidad. Las contradicciones deberán ser superadas en la práctica; todas las reparticiones necesitamos enfrentar con un solo puño a un ejecutivo que es brazo ejecutor de un plan integral de ataque a los trabajadores.

Desde la agrupación 29 de Mayo en la Fucsia nos sumamos a esta lucha.

 

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