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23 de mayo de 2020

Quilmes: continúa el reclamo de justicia por el repartidor Franco Almada

Familiares, amigos y repartidores nos movilizamos al Poder Judicial.

La comisión de familiares y amigos de Franco Almada -quien con solo 19 años falleció el jueves 21 de mayo tras ser embestido por un auto mientras trabajaba como repartidor para Pedidos Ya en Bernal- marchó al día siguiente a los tribunales de Quilmes, acompañada por repartidores, para exigir justicia.

La muerte de Franco pone de manifiesto nuevamente las condiciones brutales de precarización y explotación laboral a las que se ve obligada a exponerse gran parte de la juventud trabajadora.

Durante la movilización, además del reclamo por encontrar a quien atropelló y abandonó a Franco, también se responsabilizó a las empresas de apps, que cargan ya con la muerte de cuatro trabajadores a nivel nacional en lo que va de la cuarentena.

La hermana de la víctima agradeció el apoyo de los repartidores, y aseguró que la protesta es “por todos los pibes, por Franco, por Miguel que trabajaba para Glovo y murió en Avellaneda, y porque mañana puede ser cualquiera de los que están acá. El tema de la precarización laboral nos afecta a todos y es importante que nos unamos en la lucha”.

La solidaridad con los amigos y familiares de Franco se hizo sentir también en la calle y desde los balcones, donde los vecinos de la zona salieron a aplaudir para sumarse al reclamo de justicia.

La creciente demanda laboral de los trabajadores de reparto durante la cuarentena, lejos de mejorar sus condiciones de trabajo, dio lugar a una mayor precarización y explotación.
Los repartidores de las apps como Uber Eats, Glovo, Rappi y Pedidos Ya cobran entre 50 y 70 pesos por pedido, por lo que necesitan trabajar hasta 12 horas diarias unos seis días a la semana para alcanzar un salario promedio. Son obligados a hacer entregas rápidas con sus motos y bicis para que evitar descuentos, y a estar pendientes de sus teléfonos para responder en menos de tres minutos para que no les saquen el pedido. Todo este régimen incita a violar las leyes viales y poner en riesgo la integridad física de los trabajadores, que no cuentan siquiera con ART.

Al mismo tiempo, el riesgo de contagio de Covid-19 es muy alto porque ninguna empresa pone a disposición de sus empleados elementos de protección como barbijos o de higiene como alcohol en gel. Son los trabajadores los que deben comprarlos de su bolsillo.

Durante la cuarentena se ha multiplicado también el hostigamiento por parte de la policía, los robos en zonas liberadas, y se suma ahora el cobro de una comisión por las propinas.
Esta es la situación  de extrema precarización. Lo mismo vale para la plataforma “compra en casa” que lanzó el municipio de Quilmes, que tampoco tiene ningún protocolo de seguridad para las entregas, que en mucho casos son realizadas mediante las app de reparto.

La necesidad de organizarse y luchar por las reivindicaciones de los repartidores se ha vuelto una cuestión de vida o muerte. Luego de las dos jornadas de paros con una importante adhesión y caravanas en todo el país, los trabajadores de reparto lograron que el Ministerio de Trabajo los reciba y abra un expediente con sus reclamos. Sin embargo, al día de la fecha no han tenido respuesta. Por eso la asamblea nacional de repartidores ha resuelto otro paro y movilización para el día 29 de mayo.

Más que nunca es necesario continuar con un plan de acción y organización por todas las reivindicaciones: por un aumento del 100% en el pago por pedido a cargo de las empresas, por elementos de seguridad e higiene, por cobertura de ART para todos los trabajadores de reparto.

Justicia por Franco y por todos los compañeros fallecidos.

 

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