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26 de mayo de 2020

Reapertura: qué pasa en la zona norte del Gran Buenos Aires

Derrotemos la reforma laboral de hecho, los despidos y las suspensiones.

El relajamiento de la cuarentena acordado entre el gobierno nacional y el provincial, que permite la vuelta de la producción industrial y la reapertura de las grandes fábricas, modificó drásticamente la cotidianeidad de la zona norte del conurbano bonaerense, la concentración obrera más grande del país.

Los abusos patronales se han multiplicado, buscando imponer una “nueva normalidad” en las condiciones laborales, es decir una reforma laboral en los hechos. Hasta ahora los destinatarios principales habían sido los trabajadores cuyas actividades nunca pararon, en algunos casos por ser considerados esenciales y en otros, como en Atanor de Pilar o en la textil Cladd de San Martín porque las empresas hicieron oídos sordos a las disposiciones sanitarias y obligaron a continuar la producción como si nada pasara. Con la vuelta al trabajo en masa como ocurre desde la semana pasada la situación ha dado un salto: las patronales demostraron hasta qué punto buscan valerse de la recesión para descargar el peso de la crisis sobre las espaldas de las y los trabajadores.

El ataque de los patrones es en toda línea. Tal es así que, en muchos lugares de trabajo se están realizando fuertes recortes en los salarios e incluso, en algunos casos, sin ningún tipo de depósito. También vemos como ante la reducción de personal, las patronales quieren aplicar la polifuncionalidad, la rotación de suspensiones, es decir, aumentar la carga laboral a los empleados activos, manteniendo la carga productiva a tope.

 A esto debemos sumar que las condiciones de seguridad e higiene en la mayor parte de las empresas son insuficientes- cuando no inexistentes- con el agregado de que los protocolos son determinados por las empresas, sin ninguna intervención de los trabajadores afectados, lo que nos deja a merced de lo que ellos consideren prudente. Las razones detrás de esta desidia patronal pasan tanto por el ahorro de no acondicionar adecuadamente las instalaciones como por evitarse las interrupciones que significarían los testeos masivos y el descubrimiento de contagios. En fábricas como SKF, donde un compañero dio positivo, solamente se aisló a seis trabajadores cuando debiera haberse aislado a la totalidad del turno.

Sin embargo, Alberto Fernández declaró en Volkswagen que las empresas y los sindicatos “nos cuidan”. Una falsedad total, cuando somos los trabajadores quienes nos organizamos para hacer frente a la pandemia, reclamando protocolos de limpieza y materiales seguros a pesar de unos y otros. El denominador común, en todos los casos, es que intentan avanzar sobre nuestras condiciones de trabajo y de vida, empujándonos a una mayor pauperización.

Abajo los despidos y las rebajas salariales

Un eje fundamental de la ofensiva patronal son los despidos. La prohibición que dictó el gobierno es letra muerta para los empresarios. Lo prueba el caso Techint (de importante despliegue en la zona) que recibió la homologación de los 1.400 despidos al comienzo de la cuarentena y luego un subsidio especial (igual que Clarín). Todo un premio para “los miserables”.

Sin embargo, no se trata solo de Techint, sino que son cientos de empresas las que se aprovecharon de la pandemia y de la informalidad para despedir, dejando a miles de familias en la calle. Como fuimos mostrando en el observatorio de los trabajadores, solo en el primer mes de cuarentena fueron más de 400.000 trabajadores los despedidos o suspendidos.

Este número parcial es apenas el comienzo. Una nota de El cronista señala que “al menos una de cada tres empresas planifica echar gente cuando pase la pandemia”. Si a esto le sumamos que empresas que solían producir “just in time” están acumulado stock, tenemos cuáles son las perspectivas empresariales para nuestro país.

Por si fuera poco, las empresas también aplican las rebajas salariales a los “no esenciales”, aquellos que por la pandemia no se vieron obligados a ir a trabajar. El pacto entre la UIA y la CGT avalado por el gobierno tuvo un impacto importantísimo en los trabajadores de la zona que vieron una reducción salarial del 25% y en muchos casos, como en las automotrices, del 30%.

Por supuesto que el proceso se completa con el vaciamiento de la Anses y valerse de los fondos de los trabajadores para subsidiar al capital, igual que en todo el país. Contamos incluso con el caso de Campo del tesoro que, a pesar de haber cobrado el ATP, busca aplicar un recorte salarial de hecho. La frutilla del postre es el aumento de las jubilaciones por debajo, incluso, de la paupérrima movilidad macrista. El gobierno se vale de los recursos de la Anses para financiar a los empresarios al mismo tiempo que condena a millones de jubilados a la miseria.

 ¡Qué la crisis la paguen los capitalistas!

Frente a este ataque de conjunto, la respuesta de los trabajadores no se hizo esperar. Solamente en la zona norte son más de 50 conflictos los que se han abierto, entre los que se destacaron los de SKF, Texameri, los municipales de Tigre, BedTime, Ilva, Mondelez y Fate. El detonante fueron los ajustes salariales o como Softys (Papelera del Plata) en Zárate, donde los trabajadores paralizaron la planta ante un caso positivo de coronavirus y le reclaman a la empresa y al estado el testeo a todos los trabajadores antes de volver a operar.

El caso de Fate es especialmente importante dado que la conquista del 100% del salario es la base sobre la cual pelear para que se garanticen los protocolos de higiene a los que la empresa se resistía. Las patronales se han valido de los recortes salariales como una presión para volver al trabajo sin importar las condiciones insalubres que esas mismas patronales imponían.

Lo que ha primado en todos estos conflictos es que se dieron sobre la base de la deliberación colectiva. En medio de la pandemia priman los métodos históricos de la clase obrera, muy marcadamente donde dirigen comisiones internas clasistas, pero también se ve que en algunos casos que la organización superó los planteos iniciales de las comisiones internas más afines a la burocracia, un spoiler de lo que se viene.

La defensa integral del salario, la ocupación de toda fábrica que cierre o despida, la formación de comités de seguridad e higiene son las principales motivaciones que hoy impulsan la organización obrera y que promueve constantemente la Coordinadora Sindical Clasista. Al intento de las patronales de avanzar en una reforma laboral de hecho le contraponemos una salida de los trabajadores a la crisis.

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