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7 de abril de 2005 | #894

El gobierno y la burocracia

Lafsa: Contra los trabajadores

Los directivos de APA justifican su firma en el convenio de traspaso de los trabajadores de Lafsa a Lan, por el hecho de que la venta “era ya un hecho consumado". Pero incluso si hubiera sido así, a los trabajadores de Lafsa les asistía el derecho de considerar colectivamente en qué condiciones ingresar a Lan, y establecer una política de conjunto para defender el convenio, la estabilidad laboral y la organización gremial.
 
En cambio, la firma inconsulta por parte de la burocracia crea las condiciones para que la nueva patronal procure arreglos individuales a la hora de discutir el ingreso a la nueva empresa. Para ello, el gobierno abrió una “lista voluntaria” de trabajadores que “deseen pasar a Lan”.
 
Peones de Aerolíneas
 
Cuando el gobierno anunció la reprivatización de Lafsa, Alicia Castro y Basteiro criticaron la venta a Lan desde el ángulo de “la defensa de las aerolíneas nacionales” que no existen, es decir, que se referían a Aerolíneas Argentinas. Mientras tanto, los dueños españoles de Aerolíneas amenazaron con vender la compañía, después de haberla sometido a quebrantos durante varios años consecutivos. Concretamente, el grupo Marsans reclamaba que el Estado argentino aprobara sus balances irregulares de los años 2002 y 2003.
 
En la semana última, Kirchner convocó de urgencia a Antonio Mata —director ejecutivo de AA- y “le prometió que ese problema (la aprobación de los balances irregulares) se solucionaría” (Ambito, 30/3). Simultáneamente al acuerdo entre Kirchner y Aerolíneas, los sindicatos aeronáuticos pasaron de la oposición al acuerdo con Lan. Es decir que la oposición de los gremialistas cesó apenas Aerolíneas obtuvo del gobierno lo que reclamaba. Castro y Basteiro actuaron como peones de Aerolíneas, no como representantes obreros.
 
Contra el cuerpo de delegados
 
Luego de este cierre de filas, los aeronáuticos de Lafsa pasaron a ser acusados de “ñoquis”. Tomada se negó a recibir al cuerpo de delegados de Lafsa en dos oportunidades. El día viernes, una movilización de los compañeros de Lafsa a la sede central de APA, encontró "la persiana baja y la Guardia de Infantería”, relataba a Prensa Obrera un compañero.
 
El reconocimiento incondicional del cuerpo de delegados como interlocutor ante el gobierno y ante la nueva patronal, es un reclamo esencial para defender el pliego de reivindicaciones votado por los trabajadores: ningún despido, respeto de las condiciones salariales y de trabajo, respeto de las tareas y funciones que se asumían en Lafsa, rechazo al ingreso individual o fraccionado a Lan. El PO y el Polo Obrero de la Capital concurrirán el próximo jueves a Aeroparque, en apoyo a la movilización convocada por los compañeros de Lafsa.
 

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