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19 de julio de 2007 | #1001

El rechazo de la base telefónica

Por Flavio

LA ASAMBLEA EN EL EDIFICIO DEFENSA


La asamblea de Defensa 390, un edificio de Telefónica en el que trabajan unos 700 compañeros, para debatir el preacuerdo firmado por la Directiva con Telecom, se realizó con la presencia de Emilio López, secretario de Actas de la Directiva de Foetra Buenos Aires. Mediante intervenciones, preguntas, interrupciones y hasta gritos, los compañeros cuestionaron de una punta a la otra el preacuerdo firmado por la Directiva del sindicato con Telecom.

Cuestionaron que se lo presentara como un aumento del 22% cuando se trata, en realidad, de un 11% ahora, un 5% más tarde y una suma fija. Lejos del 25% reclamado por Foetra.

No se dejó pasar que la antigüedad, muy atrasada, no se tocaba. Impugnaron que el acuerdo rija hasta el 2008.

Otros compañeros criticaron que se acepte que la reducción de media hora de la jornada, firmada en diciembre de 2005 para entrar en vigencia en abril de 2007, sea efectiva recién a partir de julio. Nadie dejó de señalar que la media hora que nos retiramos antes (a partir del 1° de abril) está siendo descontada por las empresas.

Otro compañero rechazó que se incluyera el escalonamiento de los horarios en turnos, y rotativos, que no estaba antes.

Los cuestionamientos no paraban. Un compañero preguntó por qué se firmó la aceptación de las guardias mínimas, por la que las empresas nos van a obligar a trabajar a un 10% por sector en los próximos paros”.

Había más. Hubo compañeros que recordaron las suspensiones y "el tema del compañero despedido de República". Tampoco había solución a esto en el acta.

“Cuadro político”

Luego de escuchar todas las objeciones, López señaló que “lo importante” era el "cuadro político de esta oferta y no el porcentaje del aumento”. Explicó "hay un frente patronal fuerte con apoyo del gobierno (...) está dura la situación (...) La táctica es desbloquear el frente patronal". Una compañera preguntó entonces que, si esa era la situación, “¿por qué nos avisan recién ahora?”. Hasta el momento, a lo largo de todo el conflicto, la directiva telefónica se había negado a denunciar el emblocamiento del gobierno con las empresas.

Viendo como venía la mano, López intentó meter miedo: “quizá luego obtengamos menos (...) habrá que poner el cuerpo". Una compañera le dio una respuesta política —digna de ponerse en un cuadro: “Es poco saludable, para este conflicto y para el próximo, asustar a los compañeros, y es mal método meter miedo para hacer aprobar el acta".

Cuando López se atrevió a decir que “Telefónica está esperando que se rechace el acta (...) el que quiere seguir puede querer favorecer a la empresa", le respondieron con gritos de protesta y algunas risas. Cansados, sin almuerzo, los compañeros empiezan a exigir que se vote.

Hubo tres mociones. Aprobación, rechazo, y "aprobar ad referéndum de Telefónica” (firmar a condición de que firme Telefónica y mientras tanto mantener el paro en ambas). Por amplia mayoría ganó el No.

Unas horas después, en el plenario de delegados, Claudio Marín, secretario adjunto, afirmaba que el preacuerdo había sido rechazado porque los delegados "no supieron explicar el acta".

Más bien, lo que sucedió es que los compañeros la entendieron demasiado bien.

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