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14 de abril de 2005 | #895

Gran paro en el Hospital Ramos Mejía

"Basta de cuentos, queremos aumentos"
Los trabajadores del Hospital Ramos Mejía han culminado un paro activo de 48 horas. Activo porque lo han hecho por sobre la burocracia del sindicato (Sutecba) y con asambleas permanentes en el hall central, y envío de delegaciones a otros lugares en conflicto (Hospital Garrahan, Aeroparque, etc.).
 
Paritaria ‘trucha'
 
La burocracia del Sutecba ha firmado a espaldas de los trabajadores una ‘paritaria’ que los compañeros rechazan por ‘trucha’. Nadie en el gremio sabe cuál es la ‘grilla’ que ha acordado con Ibarra. Pero sí se sabe que se habrían eliminado los ‘módulos’ (doble jornada laboral no pagada como horas extras) que durante años -aún a costa de una gran superexplotación- complementaban el salario de miseria que cobran los estatales porteños. Esto va a implicar un recargo de tareas mayúsculo en el horario normal de trabajo. También se ponen en vigencia aspectos de la reaccionaria ley de empleo 471, como ser las ‘evaluaciones’ para calificar al personal de las reparticiones. Lo cual introduce una división entre los trabajadores y hasta puede ser causal de despido. Se ha aumentado en 70 pesos la antigüedad (para los más viejos), lo cual da un promedio de 3 pesos por año. Cuando lo que reclaman los trabajadores es 20 pesos por año.
 
En las Asambleas se coreaba: “Basta de cuentos, queremos el aumento”.
 
Ascenso
 
Silvia G., una enfermera, nos comenta entusiasmada: “Es la segunda vez que el paro es un éxito masivo”. La semana previa habían parado 24 horas. Han votado ahora un nuevo paro de 72 horas para la semana que viene. Y si hay sanciones, ir al paro general.
 
Los reclamos centrales son: salario mínimo de 1.500 pesos y 20 pesos por año de antigüedad, 82% para los jubilados, aumento de personal y de presupuesto para salud. Los delegados burocráticos (que tienen el mandato vencido hace mucho) caminan por los pasillos arrancando los carteles y presionando a los compañeros para que no se plieguen al paro.
 
Pero han fracasado. Sólo funcionan las urgencias y la quimioterapia, por decisión de los huelguistas. Los médicos de Otorrinolaringología se plegaron al paro, lo cual fue saludado por la asamblea obrera con un fuerte aplauso.
 
Los trabajadores del Ramos, que jugaron un papel trascendental atendiendo a las víctimas de Cromañón, reciben el apoyo permanente de diversas delegaciones obreras y populares: delegados del Subte, del Hospital Francés, del Hospital Garrahan, del Polo Obrero zonal, y muchísimas expresiones de solidaridad de los pacientes que sufren el deterioro de la salud pública producto de la política destructiva de Ibarra-Kirchner.

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