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10 de octubre de 2007 | #1013

Movilicémonos en defensa de Parmalat

"Está en condiciones de producir"

La movilización de los trabajadores de Parmalat, convocada por la Lista Naranja de Atilra frente a la sede de la empresa de Sergio Taselli, el miércoles 4, permitió desnudar que está lanzada la “batalla final” por el vaciamiento de la empresa. Ciento veinte trabajadores han recibido telegramas de preaviso de despido; seis han sido despedidos, incluyendo un trabajador con fueros gremiales; cuarenta y cinco han sido trasladados a Carapachay para desarticular todo frente interno de movilización. “Nuestra línea es negociar las indemnizaciones”, confesó un abogado de la empresa. Los despidos se producen en el marco del antiobrero artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo, que fija una indemnización del 50%. A los trasladados no les garantizan ninguna función productiva.

Taselli ha vuelto a su plan original: el desguace de la planta. Lo único que pretende es quedarse con el activo de tres plantas (Pilar, Carapachay, Chascomús) y la marca para una eventual comercialización. Para ello debe “sacarse de encima”, de una vez por todas, a los 250 trabajadores que han resistido durante estos tres años.

Este desenlace fue anticipado por una revista especializada. “La planta de Parmalat está en condiciones de producir. Pero para eso hacen falta dos o tres millones de dólares que Sergio (Taselli) no está dispuesto a desembolsar” (Fortuna, 18/5). Por otra parte, “a Taselli nunca le cerró una exigencia de los tamberos: el pago de la leche en efectivo. Los mismos que le dan 30 días a La Serenísima piden 'cash' a Parmalat”, por lo que “es probable que en poco tiempo Compañía Láctea del Sur deje en la calle a más de 250 trabajadores” (ídem).

Atilra, una oficina de Taselli

La burocracia de Atilra, en sus dos facciones (Consejo Nacional y Seccional Capital, moyanistas y “cristinistas”), actúa de comparsa del plan del vaciador.

En la movilización frente a la sede de la empresa los trabajadores plantearon una exigencia de cinco puntos: marcha atrás con los despidos; suspensión de los traslados y “preavisos”; pago integral de los salarios adeudados; ingreso irrestricto al interior de la planta en Pilar y, ante la voluntad de algunos compañeros de arreglar su desvinculación con la empresa, la apertura de un registro voluntario de retiros.

Que el Estado se haga cargo

Taselli ha dado sobradas muestras de que es un obstáculo para la preservación de las fuentes de trabajo. Pero además, en todo este tiempo, ha defraudado al Estado en reiteradas ocasiones: por ejemplo, evadiendo, desde octubre de 2005, los aportes jubilatorios de los trabajadores y pagando los sueldos de Parmalat con el dinero que recibía del Estado por los subsidios al Ferrocarril Roca-Metropolitano.

La única razón por la cual Taselli continúa con sus fechorías y fraudes es por el encubrimiento que cuenta por parte del poder político y la camarilla K.

Que Taselli y los vaciadores se vayan de Parmalat. Los trabajadores tienen que hacerse cargo de la empresa, poniendo en marcha un plan de reactivación que permita que la variada, y necesaria, gama de productos de Parmalat llegue nuevamente al público. Que el Estado la expropie sin pago y se haga cargo del financiamiento para hacer realidad este proyecto.

Llamamos a una gran campaña de solidaridad en defensa de Parmalat en su lucha contra el vaciador, y a una gran movilización a Plaza de Mayo: ¡Parmalat de los trabajadores y al que no le guste, se jode!

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