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1 de noviembre de 2007 | #1015

Parmalat: Una lucha que crece y gana

Los trabajadores enfrentan al vaciador Taselli

Sergio Taselli volvió a su plan original de desprenderse de 300 trabajadores que, según él, le “sobran” a la empresa. Le sobran, en verdad, a su plan de vaciamiento. Taselli quiere, con personal “residual”, dedicarse al único negocio que le interesa: la exportación de leche en polvo. Con ese propósito, desde que se hizo cargo de la firma hace tres años, paralizó la producción de las tres plantas y redujo en un tercio el plantel de 1.400 trabajadores que había a su llegada.

Esa línea patronal tuvo desde el principio la colaboración de un sindicato, Atilra, inactivo y entregado. Pero, por encima y en contra de esa burocracia, el plan de lucha obrero empieza a encontrar sus primeros resultados.

En principio, se movilizaron a las oficinas de la Compañía Lácteos del Sur (ex Parmalat) y al Ministerio de Trabajo. También ocuparon las oficinas de Taselli en la calle Cerviño. Se distribuyó una carta en los medios de comunicación, se pegatinaron 3 mil afiches y se difundieron 20 mil ejemplares de una carta a los trabajadores del Parque Industrial de Pilar, que los convoca a manifestar su solidaridad. Así se consiguieron pequeñas victorias, como, por ejemplo, el pago de sueldos atrasados. Además, la movilización obligó al Ministerio de Trabajo a reconocer el carácter fraudulento de los despidos, lo cual da más herramientas legales para retrotraerlos.

Entretanto, las dos fracciones de Atilra –el Consejo y la seccional Capital–, al igual que los delegados Guillermo Presentado, Gustavo Ale y Edgardo Zárate, no atinaron a mover un dedo para frenar los ataques y provocaciones patronales.

A la última movilización, el viernes 24, se incorporaron nuevos compañeros, lo cual demuestra que se puede romper el bloqueo de la empresa y la burocracia sobre la mayoría de los trabajadores de la planta de Pilar. Esa movilización consiguió su principal reclamo: el pago de los sueldos adeudados a los despedidos. Obtuvo, también, un compromiso de negociación directa con la patronal.

La lucha apenas empieza. El próximo paso es revertir los despidos y los traslados a Carapachay. Y habrá nuevas medidas en las próximas semanas. Con ese fin se ha organizado un fondo de movilización, y hay entrevistas con delegaciones del movimiento obrero para recibir su solidaridad y respaldo.

Un vaciador “nacional y popular”

Durante tres años de saqueo, Taselli eludió aportes previsionales, despidió y suspendió sin causa, desvió fondos públicos para negocios privados, retrasó sueldos y paralizó una producción que podría proveer lácteos abundantes a hospitales, escuelas y comedores.

El gran obstáculo para que Parmalat funcione tiene nombre y apellido: Sergio Taselli. Lo mismo sucede en otras empresas que ese sujeto tiene paralizadas, como, por ejemplo, el frigorífico Santa Elena, en Entre Ríos, cuyos trabajadores denuncian una situación similar a la de Parmalat ¿Hace falta, además, recordar en qué estado dejó a los ferrocarriles? ¿Hace falta recordar a los 13 mineros muertos en el Turbio?

Si semejante personaje sigue cometiendo sus fechorías es por la impunidad que le dan sus vínculos con el poder político, con la camarilla K. Ahora Kirchner; el ministro de Economía, Miguel Peirano; y el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, le dieron otra “gracia”: el reconocimiento de “terminal automotriz” a la cordobesa Materfer, que Taselli compró en 2001. Eso le permitirá fabricar y exportar colectivos urbanos, sobre todo a Venezuela, donde ya tiene cerrados varios convenios para colocar maquinaria agrícola. Ése sería, también, el principal destino de la leche en polvo de Parmalat.

He ahí el “pacto social” que propone la Presidenta electa y al que tanto se aferran Taselli y los burócratas de Atilra.

Hace un mes que los trabajadores de la empresa se movilizan, comprometidos en un plan de lucha. La causa Parmalat es de interés de todo el movimiento obrero. Resulta primordial que las empresas recuperadas, comisiones internas y sindicatos nos movilicemos en común para terminar con los vaciadores. Que se abran los libros de todas las empresas de Taselli, que el Estado se haga cargo de Parmalat bajo control obrero para ponerla a producir bajo gestión de sus trabajadores.

Con ese objetivo, se trata de preparar una gran movilización a Plaza de Mayo.

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