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6 de diciembre de 2007 | #1020

Se realizó el pre-congreso sindical: Manifiesto al movimiento obrero

La transición hacia el segundo mandato del kirchnerismo está acompañada por una enorme deliberación salarial y por huelgas obreras tenaces, como la del Casino y la del Puerto de Mar del Plata.

La juventud del Casino está defendiendo con uñas y dientes las conquistas de su convenio (...). La otra huelga, en el puerto marplatense, levanta una bandera histórica: el blanqueo de más de seis mil obreros y la recuperación de su convenio de 1975 (...).

Ambas huelgas enfrentan a las patotas y a la represión oficial, a burocracias sindicales de distinto signo, y a un gobierno claramente alineado a los intereses capitalistas intervinientes (...).

Estos conflictos son también la punta del iceberg de una ofensiva contra múltiples sectores del movimiento obrero independientes del gobierno (...). Son los casos de despidos y persecución sobre los delegados del subte, los despidos de quienes denunciaron los índices truchos en el Indec, los descuentos masivos a las huelgas docentes de los Sutebas combativos, la brutal represión contra los compañeros de Pagoda en San Luis, el despido de 101 trabajadores de la textil platense Mafissa (...) (la represión) a los choferes de la Capital.

¿Cuál es la raíz de estos ataques?

Pretenden abortar, en primer lugar, el desarrollo de tendencias combativas que se está extendiendo al conjunto del movimiento obrero (...)

El pacto social

En este escenario, la ofensiva sobre el activismo independiente expresa las agudas limitaciones de la camarilla gobernante, por un lado, y de los Moyano y Yasky, por el otro, para encorsetar a los trabajadores en el pacto social que le ha prometido la futura presidenta al gran capital (...). Los piquetes obreros, las nuevas direcciones, cuestionan el arbitraje de la camarilla kirchnerista que pilotea un periodo de fabulosas ganancias capitalistas, pero que muestra, con la inflación galopante, sus primeros síntomas de agotamiento (...). A partir de esto (...), Aerolíneas, uno de los pulpos españoles que controlan los servicios públicos privatizados (...) pretende ser la punta de lanza del “pacto social”. Sobre él, trabajan ya Moyano y los sindicalistas adictos al gobierno.

Así preparan el “pacto”: (...) no se ha previsto en el presupuesto 2008 un solo peso de aumento para jubilados y estatales (...).

El pacto social es entonces una gran operación de contención del movimiento obrero para poder asegurar esas ganancias extraordinarias, y la confiscación del presupuesto público a favor de las privatizadas y de los usureros internacionales (...).

Nuestro planteo es la defensa incondicional de paritarias libres, con anteproyectos y pliegos aprobados en asamblea, con paritarios votados por los trabajadores, contra toda regimentación a los reclamos de los trabajadores.

La burocracia sindical

La crisis del moyanismo por los sucesos de San Vicente, que desnudó la mafia de patotas que componen el sindicalismo actual (...): Luis Barrionuevo, los gordos, Gerardo Martínez de la Uocra o el miguelismo sin Lorenzo Miguel de la UOM.

El gobierno no se ha privado de transas con cada una de ellas (...).

Moyano, sin embargo, sigue al tope de la central: (...) le ha garantizado a Néstor Kirchner cuatro años sin paro nacional y sucesivos “topes” salariales en las paritarias (...) Y, por sobre todas las cosas, divorcia toda la estructura salarial del piso equivalente a una canasta familiar que se debería garantizar para cada trabajador. (...)

Por su parte, la CTA de Yasky, después de la inmensa “contribución” de su pacto de los 1.040 pesos, negro incluído, para la docencia nacional, y de la docilidad de ATE frente al 15% de los estatales, ingresa a la nueva etapa con el planteo de una “paritaria social” o “constituyente social” (...); la cúpula del neumático, el único gremio industrial firmante de convenio que dirige la CTA, prefirió enfrentarse a los obreros de Fate en aras de firmar los topes que impuso la patronal (...).

Sobre estos pilares de cooptación al Estado de las organizaciones obreras, el gobierno pretenderá pivotear el futuro pacto social y la emergencia de las luchas obreras en general.

Para llevar las luchas a la victoria, y en oposición a la cooptación de nuestras organizaciones, impulsamos la formación de agrupaciones sindicales clasistas, delimitadas del gobierno patronal kirchnerista, para recuperar los sindicatos de manos de la burocracia sindical.

Los límites del “nacionalismo popular” de Kirchner

Con cooptación por un lado, con represión por el otro, el gobierno kirchnerista se ha empeñado en la regimentación del movimiento obrero (...)

Incluso las concesiones, como el paquete de las llamadas leyes Recalde, no configuran ni de cerca una recomposición de las conquistas arrebatadas al movimiento obrero (...).

La construcción de una corriente de clase en el movimiento obrero está indisolublemente ligada a la superación de esta fracasada política “nacional” del gobierno kirchnerista. La lucha por la autonomía de las organizaciones de los trabajadores es parte integral de la lucha por la independencia política de la clase obrera (...). Y esta tarea, la de separar políticamente a los explotados de los explotadores, es la que requiere asociar al joven activismo que surge, a todas las agrupaciones sindicales clasistas, a los nuevos cuerpos de delegados y activistas a la tarea de construir el partido político de la clase obrera.

El programa y las tareas de la etapa

El kirchnerismo ha “insertado” al país como una gran tercerizada en el mercado mundial.

La recomposición capitalista se ha basado en una brutal desigualdad social (...).

Mediante la Ley Banelco II se prolongaron los convenios por empresa y las patronales han preservado el terreno ganado en cuanto a precarización laboral. Tanto en ritmos de producción, flexibilidad laboral y polifuncionalidad, como en lo referente a pasantías, tercerización y diversas variantes de contratos, incluso, o especialmente, en el Estado. Los derechos de la mujer trabajadora no han tenido mejor suerte (...).

Los trabajadores tenemos una agenda que supone la caída de las disposiciones antiobreras desde la dictadura a la fecha.

• El blanqueo salarial tiene que abarcar todos los rubros “no remunerativos” que configuran por casos hasta el 50 por ciento del salario (...).

• El salario no puede esperar a marzo en el actual cuadro de remarcación de precios. Impulsamos el doble aguinaldo para toda la clase obrera (...).

El planteo nacional de un mínimo vital y móvil equivalente a la canasta familiar de 2.800 pesos, es el punto de partida de una verdadera recomposición del movimiento obrero. Para partir de él en marzo, ahora corresponde la exigencia de compensación frente a la inflación presente.

• Los sindicatos han canjeado prebendas para la casta dirigente y falsas conquistas salariales por cláusulas históricas de flexibilidad laboral.

Siguen en eso. El Smata Buenos Aires negocia un “bonus inflación” que es en realidad un bono explotación: su cobro está sujeto a nueve horas de trabajo, 270 extras y objetivos de miles de unidades fabricadas más (...).

Es la oportunidad para ir en sentido contrario. Todos los “premios” tienen que ser incorporados al básico, los de presentismo (...) y los de producción (...) Planteamos el convenio único por actividad, y el amparo y organización bajo el sindicato del convenio correspondiente.

Las próximas paritarias tienen que ser el terreno para disputar la recuperación de categorías arrebatadas por la polifuncionalidad y no para profundizar ese proceso. Impulsamos anteproyectos de categorías por especialidad y nueva tecnología elaborados por comisiones obreras y aprobados en asambleas generales de los trabajadores.

• (...) Bregamos por la eliminación de todo impuesto al salario. Las ganancias son de las empresas, no de los asalariados.

• (...) impulsamos las seis horas para todos los trabajadores del transporte, sometidos a la insalubridad del tránsito, a jornadas extendidas y a salarios por pasajeros y por recorridos.

• La lucha por el 82% móvil para las jubilaciones supone una verdadera estrategia social y política para el conjunto (...). Planteamos el pase a la jubilación estatal, para seguir luchando por el 82% móvil. (...).

Reclamamos su vigencia a partir de la estatización de las AFJPs, la anulación de las rebajas a los aportes patronales, el blanqueo de todos los salarios y el control obrero y de los jubilados de sus cajas.

• Las fábricas bajo gestión obrera que, ocupaciones mediante, hicieron frente a centenares de quiebras y vaciamientos, están siendo atacadas en sus expresiones más importantes — Bauen, Zanón—, para ser devueltas a sus antiguos dueños o capturadas por otros grupos capitalistas. De conjunto se las ahoga por falta de capital de trabajo y de crédito, lo que contribuye a que se les niegue en la mayoría de los casos la expropiación definitiva. Luchamos por la defensa de la gestión obrera, por la unificación del movimiento detrás del programa común de todas estas reivindicaciones y su funcionamiento bajo control de la asamblea obrera. Por la continuidad bajo gestión obrera de toda fábrica que cierre, suspenda o despida.

A partir de este programa. A partir de la defensa del cuerpo de activistas en todos los lugares de trabajo frente a la represión patronal. A partir del método de la asamblea de base y el mandato de los delegados electos. Llamamos a todas las agrupaciones de lucha, a todos los cuerpos de delegados combativos o simplemente honestos, a todos los trabajadores cualquiera sea su dirección sindical, a ponernos en pie frente a los momentos cruciales que se avecinan, con el método de la unidad de lucha de la clase trabajadora y la independencia política de nuestros explotadores.

*Declaración de la Conferencia Sindical de dirigentes sindicales, delegados, activistas y agrupaciones sindicales clasistas, convocado por el Partido Obrero

1° de diciembre de 2007

(Extractos.)

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